Pequeños guardianes tejidos a crochet, traen tranquilidad al neonato hospitalizado en el Hospital General Docente Ciro Redondo. Una iniciativa que nació en Dinamarca, hoy humaniza los cuidados neonatales en Cuba, brindando consuelo y estabilidad a los recién nacidos más vulnerables.
Desde el mes de junio, y tras una revisión exhaustiva de la literatura para la realización de protocolos, donde se incluye el consentimiento de los padres para su utilización, en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del centro hospitalario artemiseño, un pequeño pulpo tejido ha llegado para quedarse.
Se trata de los Pulpos de apego, muñecos tejidos a mano, cuyos tentáculos simulan el cordón umbilical, ofreciendo a los prematuros y/o bajo peso una sensación de seguridad, similar a la que experimentaban en el vientre materno.
Esta terapia ha demostrado beneficios clínicos significativos. Estos pequeños muñecos regulan la frecuencia cardíaca y respiratoria de los bebés, garantizan un sueño más profundo y de calidad, favorecen la ganancia de peso y el neurodesarrollo.
Pero quizás el beneficio más inmediato es el que perciben los padres a diario. Los tentáculos del pulpo ofrecen un punto de sujeción que activa el reflejo de presión y evita que el bebé tire accidentalmente de sondas, tubos o electrodos, elementos fundamentales para su recuperación.
¿Qué dicen los padres?
La pequeña Ailani es la primera bebé que goza de este acompañamiento en el centro asistencial. Para sus padres, Lorena y Juan Tomás, ha sido una tranquilidad en medio de la incertidumbre. “Para nosotros ha sido muy bonito”, asegura el padre, quien fue el primero en tener contacto con su bebé, pues su madre no podía por problemas de salud.



“Ailani se quedaba tranquila cuando el pulpo estaba cerca de ella, no llora y se siente a gusto. Esperamos que otros niños puedan disfrutar está experiencia y agradecemos que nuestra beba haya sido la primera en contar con este compañero durante su hospitalización”.
A 28 días del nacimiento de esta pequeña guerrera, el pulpo se ha convertido en su compañero de batalla, impregnado con el olor de los padres, lo cual facilita el reconocimiento y la conexión afectiva, incluso cuando el contacto físico directo es limitado. Al estar más tranquila y sin estrés, mejora su oxigenación y ha favorecido su recuperación.
Un trabajo en equipo
La implementación de esta técnica en Cuba llegó por intercambios entre médicos neonatólogos, en La Habana, con la participación del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). El Hospital General Docente Ciro Redondo García, se sumó a esta práctica que es recomendada por la Organización Mundial de la Salud como una medida de humanización en los cuidados neonatales.
Cada pulpo es único, personalizado, y acompaña al recién nacido durante toda su hospitalización. Los materiales con los que se realizan deben cumplir estrictas medidas de seguridad: hilo 100% de algodón, cabeza de entre siete y nueve centímetros, y tentáculos que no superen los 22 centímetros. Antes de ser colocados en las incubadoras, pasan por un proceso completo de esterilización.

Para los padres, estos pequeños héroes de lana representan mucho más que un simple juguete: son un símbolo de esperanza y compañía en un momento de vulnerabilidad. Como bien expresan, “es bueno para ella, para que pueda subir de peso”, y valoran el apoyo que reciben del equipo médico.
La iniciativa continúa extendiéndose, y la demanda es constante. Cada bebé merece su propio compañero de lana, y el equipo del Hospital Ciro Redondo trabaja para que ningún pequeño se quede sin este abrazo que tanto bien les hace.
A ustedes que están leyendo: Si sabes tejer a crochet, te esperamos en nuestro hospital. Pon tu granito para que nuestros neonatos prematuros puedan llevarse esta experiencia consigo.
*Jefa del servicio de neonatología del Hospital General Docente Ciro Redondo García



