La decimonovena edición de las Jornadas cubanas contra la homofobia y la transfobia se desarrolló este jueves en el municipio Artemisa con un programa que combinó reflexión histórica, talleres técnicos y un hecho simbólico inédito: el despliegue conjunto de la bandera nacional y la bandera representativa de las poblaciones LGBTIQ+.
Las actividades comenzaron en el cine-teatro Juárez, del municipio cabecera. El primer momento fue un panel protagonizado por la doctora Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). Durante su intervención, repasó el surgimiento de estas jornadas hace diecinueve años. Explicó que nacieron como respuesta a las violencias y discriminaciones históricas hacia las personas LGBTIQ+ en la isla, y que su objetivo ha sido incidir en el cambio cultural y legal. Reiteró que el trabajo del CENESEX continúa enfocado en la educación sexual integral y el acompañamiento a familias.
Junto a ella estuvo Francisco Rodríguez Cruz (Paquito), vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Su presencia subrayó la importancia del tratamiento mediático del tema.
El momento más comentado fue, sin embargo, el despliegue conjunto de las dos banderas. Asistentes consultados por este medio señalaron que, si bien el gesto tuvo valor simbólico, aún falta que esa unidad se traduzca en políticas locales más efectivas contra la discriminación laboral y el acoso escolar.
La iniciativa también tuvo espacio en la sede del periódico provincial el artemiseño con un taller dedicado al lenguaje inclusivo en la prensa.
Mariela Castro concluyó su visita en el Mausoleo a los Mártires de Artemisa, con una ofrenda floral en recordación al importantísimo papel que tuvieron en la historia de Cuba.


















