¡Cuidado con esas cajas!, se oyó al llegar al patio de la minindustria San Miguel. La voz contenía el recelo característico de quien aspira a la máxima calidad en su labor. El hombre preocupado es Tomás Enrique Miranda, fundador y administrador de la institución, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Frank País García, en Güira de Melena.
Mientras orientaba con precisión a los trabajadores, quienes descargaban 3 toneladas(t) de tomates, o unas 150 cajas, conversó con esta reportera sobre el quehacer de su colectivo. “Este año retomamos la venta a hoteles, ya que la Cooperativa acumula vasta experiencia en suministros a Cayo Largo del Sur, hospedajes de la cadena Iberostar en Varadero, pero esta actividad disminuyó durante la pandemia de Covid-19.
“El tomate para el turismo se recoge verde y debe llegar pintón a su destino. Lo hacemos con el propósito de que la maduración sea natural. El procesamiento ha de realizarse con mucha precaución, para que no se estropee en las cajas y antes de terminar en ellas”.
El agricultor Yaniel Amaro Rodríguez, usufructuario de la finca Gavilán 3, puso su mano en estas nutritivas hortalizas, cultivadas con tal propósito.
De acuerdo con Tomás Enrique, ese lote lo comercializó la Empresa Cítricos Ceiba, cuyo emblema identificativo aparece en las cajas. Como otra modalidad también le venden a la Empresa Logística Hotelera del Caribe (LHC), enclavada en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
“Este año no contamos con un plan específico, trabajamos por pedidos, sin detenernos, y en aras de captar divisas, vitales para adquirir insumos como envases. Además, hemos procesado y vendido vinagre, vino seco y encurtido de vegetales, en bolsas de 2,7 kilogramos, debido a un pico de cosecha de col, zanahoria y pimiento. Este empaque lo llevamos a CubAgro, Empresa Comercializadora y Exportadora de Productos Agropecuarios y Agroindustriales, radicada en La Habana; a los puntos de venta en toda Güira, los de La Habana y por contratos a entidades estatales”.
La mitad de los 18 trabajadores del lugar son féminas, que se encargan del beneficio de frutas, viandas, vegetales y hortalizas, según la estación.
Maylín Esquivel Piñeiro, una de las obreras, cuenta cómo fue asistente educativa, y luego del cierre de la escuela, pasó años como ama de casa.
Junto a sus compañeras selecciona, limpia y envasa los preciados vegetales. Comenta que este “es un trabajo cómodo y cercano a su casa. En tiempo de zafra sí tenemos más ajetreo del habitual”.
Asimismo, Elena Duarte Garcés reasignó las tareas del hogar y se incorporó al centro, donde un salario mensual superior a los 10 000 pesos la estimula a cumplir con las exigencias. Para otros como Claudia Mas Hernández, la San Miguel ha sido su único vínculo laboral. Allí hizo prácticas cuando estudiaba Tecnología de los Alimentos y se quedó desde los 17 años. Entre marmitas, calderas, molinos…, encontró formación y armonía.
Opciones en el campo
Maité Ravelo González, tecnóloga de la San Miguel, recuerda el liderazgo que ostentaban en la producción de mermeladas y dulces en almíbar, pero a falta de azúcar y espantados de sus altos precios, “buscamos variantes productivas que protejan el salario de los trabajadores”.
La minindustria, apta para el procesamiento de 6 t al día, no emplea todo su potencial. “Incluso, no podemos asimilar todas las producciones de los campesinos. A veces íbamos a otras provincias en busca de frutas y vegetales; ya no, debido a los problemas de combustibles. Lo que podríamos elaborar sin necesidad de azúcar es la pulpa de frutas, pero requiere demanda, ya que el resto de las entidades igual carece del edulcorante”.
Siempre hallan ocupaciones, aunque no dispongan de electricidad. El envasado de vinagre y vino seco ocupa esas horas «muertas» para otros. Tomás Enrique Miranda explicó que, si bien tienen 90 paneles solares, estos no se adquirieron con baterías.
“Pensamos comprarlas a través de un proyecto de colaboración internacional”, apuntó. Mientras sus puertas se mantengan abiertas y la creatividad se imponga a la escasez, la San Miguel seguirá hacia adelante, dueña de sabores y aromas identitarios de nuestra campiña.







