Desde el Museo Municipal de San Cristóbal llegó el homenaje póstumo al Héroe del Trabajo de la República de Cuba Emigdo Lemus Crespo. Familiares, amigos y autoridades locales, junto a Daniel Suárez Rodríguez, historiador de la provincia conversaron sobre su trayectoria en un encuentro que fue oportuno también para donar a la institución cultural algunas de las pertenencias de Emigdo, tal como él mismo quiso en vida.
Tres de sus hermanos y su única hija, Maidelys Lemus Vázquez, ahondaron en la vida de quien fuera vanguardia nacional por 25 años consecutivos.
Emigdo Lemus Crespo, “el vanguardia” para muchos, cariñosamente “el sordo” para otros, nació con una hipoacusia severa y eso no impidió que trabajara durante 41 años en la cantera Elpidio Berovides. Allí fue secretario del núcleo del Partido, realizó 125 donaciones de sangre, destacó como innovador y racionalizador, representó al sector de la construcción en varios congresos y fue líder indiscutible.
Compartió sus experiencias laborales en la antigua Unión Soviética, fue distinguido en múltiples ocasiones como cederista destacado, conoció al líder histórico de la Revolución Fidel Castro y participó en importantes obras como la construcción de instalaciones deportivas para los Juegos Panamericanos de La Habana en 1991.
En la comunidad Campo de tiro, nació el hombre integral de esos imprescindibles en la historia, con esa vocación por el trabajo y una admirable necesidad de entregar sus horas y su voluntad desde el sector de la construcción y otros escenarios.
Los presentes intercambiaron también sobre su labor como presidente de la ANSOC, su afición por la décima, la improvisación y el punto guajiro y sus hermanos leyeron algunas de sus composiciones.
La familia regaló a los presentes recuerdos e intimidades de la vida de un ser querido excepcional y mostró satisfacción porque su legado queda hoy a buen resguardo, con la entrega de las medallas, reconocimientos, colección documental y otras pertenencias que ya son patrimonio del museo de la localidad.



