Con el objetivo de tributar al balance de rama del grupo empresarial Tabacuba, 17 nuevos productores se insertan en la siembra, acopio y beneficio de tabaco de sol. Este tabaco ensartado, Vega de Segunda, se destinará al consumo nacional, principalmente en la confección de cigarros.
Pertenecientes a la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco Lázaro Peña, ocho de ellos radican en la provincia Mayabeque y nueve en Artemisa, distribuidos en los municipios Güira de Melena, Bauta, Candelaria, Alquízar y San Antonio de los Baños.
El tabaco de sol se refiere al método de cultivo a cielo abierto utilizado para producir hojas destinadas a tripa y capote, especialmente en Cuba. Este proceso aprovecha plenamente la luz solar, lo que mejora la calidad y textura del tabaco. Las hojas se humedecen después de la cosecha para facilitar el despalillo y el planchado, procesos clave en la elaboración de puros de alta gama. Su exposición directa al sol contribuye a un sabor más intenso y complejo.
Según Lineidi Álvarez Elia, jefe de producción de la EABT artemiseña, hasta el momento se plantaron 63.50 ha, con lo que esperan recolectar 127 000 cujes de este tipo de tabaco. Al redactar esta información se habían recolectado 11925 cujes de la aromática hoja.
Caracterizada por el cultivo de tabaco tapado, la región acoge por primera vez esta modalidad de cultivo en la campaña 2025-2026. Los registros históricos desde el año 1969, fecha de creación del Plan Tabaco, no muestran documentación alguna al respecto.
Agrega el directivo que la producción de tabaco de sol tiene varias ventajas estratégicas en el contexto de la crisis energética y de recursos que vive Cuba, entre ellas menciona que, al ser un cultivo a cielo abierto, es menor la inversión en mallas, postes, alambres y sistemas auxiliares que el tabaco tapado, lo que reduce el consumo de recursos materiales.
Otra de las ventajas es que puede manejarse con riego más simple o por gravedad, y cuando requieren riego mecanizado se integran mejor a sistemas fotovoltaicos móviles y fijos, aspecto que el sector tabacalero ya despliega para disminuir la dependencia del Sistema Eléctrico Nacional.

El tabaco de sol implica menores costos de producción por hectárea lo que facilita que más campesinos y cooperativas se incorporen o mantengan en el cultivo, al necesitar menor inversión inicial y poder combinarlo con otros renglones agrícolas para autoconsumo y venta.
Juan Carlos Roche, agricultor ariguanabense, es uno de los que asumió la tarea de sembrar tabaco de sol. Perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Camilo Cienfuegos, este productor destinó cinco hectáreas de sus tierras a la actividad y refiere que por el momento se aprecia calidad en las hojas.
Aunque sin pocos contratiempos, comenzará su proceso de acopio y espera obtener buenos rendimientos no sin antes mencionar que se necesita una mejor orientación en este tipo de cultivo.
El objetivo es aprovechar mejor las áreas y diversificar surtidos, sin renunciar al rol protagónico de la provincia en la obtención de capa clara para el torcido de exportación.


