Ya los familiares no tendrán que recurrir a sus móviles, o ir a sus casas a buscar lámparas recargables, para poder vestir a los fallecidos en el cuarto de preparación o velarlos en el salón. Ahora disponen de paneles solares instalados por una brigada de la fábrica de cemento Mártires de Artemisa.
Más que nunca, Cuba apuesta por la energía fotovoltaica. Coinciden la reducción del precio de los paneles hasta un 80% durante la última década, y un 60% sus componentes; el aumento logrado con esa tecnología en la producción de electricidad por metro cuadrado de techo; y el cerco impuesto por el gobierno de Estados Unidos a la entrada de combustibles.
Ante la confluencia de la oportunidad y la amenaza, la respuesta ha sido apostar por una energía renovable muy apropiada para el territorio nacional, porque tenemos al Sol de nuestro lado.
Cerca de la demanda promedio
El ingeniero Francisco Pérez Hernández, director de la Empresa Eléctrica Artemisa, detalla que en marzo de 2025 se sincronizó un nuevo Parque Solar Fotovoltaico (PSFV) de 21,8 MW, ubicado en Mango Dulce, consejo popular Corojal, en el municipio cabecera.
Después se instaló otro en Guanajay (el Mártires de Barbados), de 5 MW, en el mes de noviembre, gracias a un donativo de la República Popular China, a fin de contribuir con la Estrategia Nacional para la Transición Energética.
“Y en enero de este año quedó sincronizado el PSFV Las Cañas, de 21,8 MW. Con este último, completamos 140 MW de potencia instalada en parques fotovoltaicos, lo cual representa el 90% de la demanda promedio de la provincia.

“En estos momentos se inicia la construcción de uno nuevo, de 5 MW con acumulación de 2 MW en baterías, en Candelaria. Mientras, se retoma la ejecución del parque Ceiba 5, comenzado hace años, para terminarlo en 2026. Todos los suministros para estas inversiones ya están en el país.
“A la par, se estudia y está en proceso de aprobación un terreno en San Cristóbal, para construir otro de 21,8 MW”.
Pérez Hernández alude, además, a la entrega de 123 módulos de 2 KW, ocho de ellos a Etecsa y los demás distribuidos por los municipios, a policlínicos, hogares de ancianos, maternos, sucursales bancarias y de electricidad.
Gana terreno la luz
La estrategia no cubrirá todas las necesidades de inmediato. Pero la luz y la energía irán esparciéndose y ganando terreno por doquier.
Belkis Blanco Correa, coordinadora de Programas y Objetivos del Gobierno Provincial, agrega que se distribuyen 411 módulos fotovoltaicos entre trabajadores de Salud Pública (200), Educación (135), Educación Superior (67) y los Héroes del Trabajo (9): 201 de 800W y 210 de 1200W.
Yanelis Amador Borrego, directora provincial de Salud Pública, añade que igualmente recibieron 61 módulos para instalar en clínicas estomatológicas, hogares de ancianos y maternos y policlínicos, así como los hospitales.

“El Comandante Pinares dispondrá de seis sistemas, el Ciro Redondo de cinco y el Pediátrico José Ramón Martínez contará con dos. El Iván Portuondo está instalando uno que procede de un donativo”.
Danierys González Córdova presta servicios en el policlínico Tomás Romay hace cinco años, como especialista en Dermatología. Ha debido lidiar con apagones que impiden el desarrollo de las consultas.
“Sin corriente, no podemos usar el electrofulgurador, cuando vamos a retirar lesiones de baja malignidad. Y no solo eso, la oscuridad es el problema principal. Tanto nuestros pacientes como el personal de la salud, tenemos una inmensa expectativa con el montaje de los paneles”, asegura la doctora.
También Yipsian Rodríguez Soler, jefa interina de enfermeras en el policlínico Camilo Cienfuegos, de San Cristóbal, advierte cuántos contratiempos sufrían en cuanto fallaba el fluido eléctrico.
“No podíamos usar el equipo de electro, los ventiladores para dar oxígeno a pacientes, ni las centrifugadoras para la sangre en el servicio de esterilización. También limitaba las consultas de endocrinología, de la neuróloga, de especialistas de piel y de oftalmología y las regulaciones menstruales.
“Los paneles solares le traen vida al policlínico y, fundamentalmente, a todos los que vienen a atenderse”.

Una obra oportuna
Germán Will Guía es de los encargados de hacer la luz. El avezado ingeniero lidera un grupo de trabajadores de la fábrica de cemento Mártires de Artemisa; ellos garantizan la correcta instalación de los módulos de dos kilowatts, en sitios que despiertan tanta sensibilidad como la funeraria y el hogar de ancianos.
Más que en palabras, prefieren dejar su huella de empeño y calidad… en una obra sumamente oportuna.
Carmen Liz Villarreal Macías, coordinadora de la funeraria, elogia el trabajo de esta brigada y las condiciones de que ahora disponen.
“La Empresa Provincial de Comunales nos había entregado dos lamparitas recargables, pero eso no abastece el servicio completo cuando no hay corriente eléctrica. Se iban apagando. Los familiares tenían que apelar a sus celulares, ir a sus casas a buscar sus propias lámparas, porque ya en el horario de la noche estas perdían la carga. Si alguno no tenía, se veía obligado a buscar velas.
“Sin embargo, desde que llegaron los paneles, nada perturba un momento tan sagrado para los dolientes. Se respira tranquilidad. Y la oscuridad le dio paso a la luz”.


