En medio de uno de los meses más fríos para Cuba y los cubanos, se aprieta un poquito más la soga. Se cierran o se obligan a cerrar a algunas puertas. Se ven más lejos las oportunidades de apoyo internacional y se vuelven indiferentes al dolor nuestro, hasta los vecinos de siempre. Incluso, los amigos, los compañeros de aula piden invasión para un país completo que califican como amenaza mundial.
Vuelven los conceptos de unidad y trabajo a ser las palabras de patriotismo que parecen salvarnos. Y vuelve uno tan humano como tú y como yo a ponernos a pensar, qué más hacer desde nuestro pedacito, para emanciparnos con nuestros propios esfuerzos. ¿Recuerdan?, así como nos lo pidiera el hombre de la barba más respetada en todos los continentes, en el año 2000.
Y sí, miras a tu alrededor y hay reservas. Artemisa, por ejemplo, tiene miles de hectáreas de tierra sin planes, más que de hierba y marabú.
Sembrar da comida. Quizás no sea toda la que necesitemos en variedad ni en cantidad, pero será más que la comercializada hoy en parcelas abonadas con desinterés.
¡Que cada consejo popular tenga su organopónico! Ha sido indicación de antaño, sin embargo, si los censamos sabemos que esa cuenta anda muy dispareja.
¿Transporte? Tema recurrente. Recuerdo a los inspectores estatales garantizándonos la llegada en tiempo, lo mismo al aula que a casa, en los años del Período Especial. ¿Y ahora? Son contados los ejemplos de buenas prácticas, con muchos más vehículos que hacen la seña de que doblan o se quedan, sin que les moleste la conciencia.
La electricidad es un asunto pendiente. Cierto, no tenemos ni para ahorrar a veces. Sin embargo, en las noches las luces innecesarias en cualquier establecimiento, estatal o no, desmienten totalmente esa tesis. De día también. ¿Algún sancionado?
¿Y el basurero en el lugar inapropiado? Con desechos que tienen nombre y apellidos de la micro, pequeña o mediana empresa, de esta o aquella entidad que no contrata el servicio. Esos pululan sin frenos, a favor de enfermedades que tampoco llegan con dirección exacta de los indisciplinados.
Cada quien debe sentarse en su silla y pensar qué más hacer… En el hogar o en su empresa, en su cuadra o en su municipio, depende del lugar donde esté ubicado.
Claro, que no sea revender para sacar ganancias y utilidades al mismo pueblo trabajador. Producir bienes y servicios parece ser un tema de ayer. De un día a otro, nos volvimos más importadores de todo. Esa mentalidad nos ha hecho crecer con el tronco desviado. Sin embargo, ¿no creen que es hora de enderezar?
Levantarnos es la única respuesta posible. El pueblo cubano, que aunque a veces no lo parezca, está enraizado en los valores de siempre, sabe de muros y también de puentes. Sabe, con experiencias sobradas, cómo exprimir la creatividad y salvarse, sabe ir de frente, juntarse para llegar, sino más rápido, si más lejos… ¿entonces? Sin consignas manidas: ¡Levantémonos por Cuba!



