Más que cifras y reuniones, el autoabastecimiento municipal de alimentos depende de la seriedad y control de todos los actores de la economía involucrados en la demanda de una población superior a los 40 000 habitantes, en la que el área cultivable no resulta suficiente para todos, pero sí se pueden alcanzar mejores resultados.
Así transcendió en el balance de alimentos desarrollado en la localidad, con la presencia de Yamilé Mena Peña, primera secretaria del Partido y Yoan Molina Blanco, coordinador de Programas y Objetivos del Gobierno en el territorio.
El municipio requiere 7 700 toneladas de cultivos varios y en 2025 solo se lograron producir poco más de 2 300, de las cuales se vendió apenas la mitad, situación que complejiza la oferta de viandas, hortalizas y frutas para los bautenses.
Ante la imposibilidad de satisfacer ni siquiera el 25 por ciento de los requerimientos alimentarios de su pueblo, las autoridades del sector han de contratar esos renglones con la Empresa de Acopio y productores individuales, aunque Molina Blanco insistió en hallar variantes propias, debido al escaso combustible para el traslado de alimentos desde otros lugares.
En Bauta tampoco abundan frijoles, arroz y proteínas, pese a sus potencialidades en la ganadería. El coordinador de Programas llamó a supervisar el uso de la tierra, la cría de cerdos, aves, conejos, especies ovino-caprinos, además del manejo adecuado de la masa ganadera, de modo que garantice la entrega de leche fresca a las bodegas.
Mena Peña agregó que el autoabastecimiento no compete solo a la Agricultura; entidades como Comercio deben materializar acciones e incrementar la gastronomía popular, con propuestas de croquetas, hamburguesas, entre otros.
Durante el encuentro se abogó por un dominio pormenorizado de las necesidades alimentarias en el sector presupuestado, el apoyo a las entidades de carácter social y una redistribución equitativa de la canasta básica, en correspondencia con los ingresos de cada familia.




