Imagine que en su casa los salarios y remuneraciones permitieran cubrir todos los gastos de la familia, sin necesidad de asistencias externas para pagar el consumo de energía eléctrica, agua y gas, reparar la cocina, abastecer la despensa… ¡Sería la mejor noticia del año! Algo así sucedió, al cierre de 2025, en ocho de los 11 municipios de la provincia, que lograron superávit al sobrecumplir, en especial, los ingresos cedidos de sus actores de la economía.
“Esa liquidez queda en los presupuestos locales y se utiliza nuevamente para actividades y compromisos. En el caso de los deficitarios, el Estado debe cubrir la diferencia, pues no tienen suficiente efectivo”, explica Belkis Blanco Correa, coordinadora de Programas y Objetivos del Gobierno Provincial del Poder Popular.
Bahía Honda, Alquízar y San Cristóbal, a pesar de todas sus fortalezas agrícolas e industriales, se quedaron por debajo en cuanto a la recaudación de tributos, lo cual los coloca en un situación desfavorable. Pero, ¿qué pasó en estos dos últimos?
Alta producción, ¿aporte insuficiente?
Al cierre de 2025 Alquízar registró un déficit superior a 87 millones de pesos, pesada realidad hace unos cinco años. Basta una simple mirada al tejido empresarial para suponer posibles causas del incumplimiento.
De acuerdo con Norma García Gourrié, directora de Finanzas y Precios, “tenemos tres empresas fundamentales: la Agropecuaria, la Textil Rubén Martínez Villena y la Filial Municipal de Comercio, que acaba de concluir otro año con pérdidas.
“Entretanto, Alquitex asiste a su despertar, gracias a producciones alternativas y arrendamiento de locales a la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco Lázaro Peña”.
De modo que, la “tabla salvavidas” de este pueblo, por demás eminentemente agrícola, radica en la Empresa Agropecuaria, rectora de 11 formas productivas y unos 700 campesinos.

La Agropecuaria ingresa importantes sumas, pero ha de invertir cantidades similares para sostener sus producciones, por lo que el margen de utilidades es estrecho, y por ende, el impacto sobre el presupuesto municipal, explicó.
En otro orden, García Gourrié añadió que Educación y Salud demandan gastos significativos, sobre todo, asociados a la alimentación de círculos infantiles, seminternados, hogar materno y de ancianos.
Asimismo, sobre el presupuesto del calendario precedente recayeron los daños del huracán Rafael, cuya recuperación demandó casi 4 millones.
“De no haber sido así, el municipio hubiese revertido un poco más el déficit planificado, porque a pesar de ser deficitario, el plan de ingresos cedidos se sobrecumplió”, apuntó la directiva.
Jorge Luis Ortega Martínez, intendente en Alquízar, enumeró estrategias a implementar, entre ellas, nuevas alianzas con empresas de subordinación provincial, aumentar los esfuerzos en el cobro de multas y la supervisión a los nuevos actores económicos, los cuales desarrollan sus actividades, muchas veces, al margen de la ley.
Si bien es cierto que las nuevas formas de gestión privada tienen un rol fundamental, tras un análisis minucioso junto a Yenisei Tiel Gácita, directora de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) en Alquízar, se ratificó que “las mayores riquezas deben emanar de la tierra”.
Blanco Correa agregó que “poseen usufructarios sin aportar el 5% correspondiente sobre los ingresos personales; puntos de venta de la Agricultura arrendados, cuyos montos tampoco retornan a la cooperativa en su totalidad… Es cierto que se vende mucho, pero el grueso de las finanzas no regresa al municipio”, concluyó.
Amargos lastres en San Cristóbal
Dos entidades definen los números del municipio más extenso: la Empresa Agroindustrial Agropecuaria y la Azucarera 30 de Noviembre, esta última, una vez más, con un descalabro económico superior a ¡100 millones de pesos en 2025!, apuntó la coordinadora de Programas.
“La Empresa Agroindustrial debe aprovechar mejor su capacidad productiva, tierras disponibles y una minindustria del otrora Central José Martí”.
Idalmys Quiñones González, intendente en San Cristóbal, también reconoció la importancia de reanimar los servicios de Comercio y Gastronomía, que suman al resultado, a partir de la circulación mercantil.
Y sobre la zafra azucarera, aunque no tributa directamente a los cedidos del municipio, sino a los participativos, por tener subordinación nacional, aseguró que buscan alternativas para mejorar la irrigación de los suelos y elevar el rendimiento de la caña.
Además, “incentivamos cultivos varios como plátano, yuca, boniato, arroz, principalmente en la costa sur. Las mieles y sus derivados deben aportar más, y se labora en el diseño de un proyecto de desarrollo con la fábrica de ron, que otrora distinguió al 30 de Noviembre”.

Ríe el Ariguanabo, pero…
San Antonio de los Baños superó con creces su plan de ingresos para 2025, lo cual le permitió mantener la condición de superavitario lograda desde antes. Según Danaysis Hernández Gaínza, directora general de Finanzas y Precios del Consejo de la Administración, entre los más destacados estuvieron trabajadores por cuenta propia y micro, pequeñas y medianas empresas.
Los aportes de impuestos por ventas brutas de bienes y servicios, mercados agropecuarios, cooperativas no agropecuarias, Etecsa, Empresa Mayorista, los del transporte terrestre y multas contribuyeron a ese saldo.
Asimismo, María Celia Fernández González, directora de la ONAT, resaltó entre los contribuyentes la Mipyme Tonek, dedicada a la reparación de partes y piezas de motos; el restaurante Piedra y Carbón, la Empresa Excelencia en construcción, entre otros.
Blanco Correa significó que “el municipio superávitario puede pagar proyectos o actividades para su desarrollo económico y social, sin esperar por la asignación de efectivo. Es capaz de asegurar a tiempo los salarios del sector presupuestado, saldar deudas y ejecutar su plan de gastos, en el que figuran mantenimientos constructivos.

“Por ejemplo, la ciudad cabecera pudo reparar varias escuelas porque disponía de financiamiento autónomo”, precisó. Sin embargo, persisten brechas en los tributos, falta cultura al respecto y en muchas ocasiones el contribuyente no percibe el empleo concreto de su aporte.
Cada centímetro de tierra ociosa, cada tarima desabastecida, cada fábrica cerrada o al 50 % de su capacidad, se traduce en menos oportunidades para el florecimiento de esta provincia, que puede y debe aspirar a la prosperidad en todas sus localidades.
Por: GISELLE VICHOT, YEMMI VALDÉS, CARLOS ENRIQUE RODRÍGUEZ Y MARÍA CARIDAD GUINDO

