En Placetas, antigua provincia de Las Villas, actual Villa Clara, el 29 de enero de 1975 se declaró terminado el primer tramo de la reconstrucción del ferrocarril central. Ese día, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, operó una locomotora de fabricación soviética y desde entonces celebramos en esa fecha el Día del Trabajador Ferroviario.
Mucho antes, ya Cuba disponía del ferrocarril, pues fuimos el séptimo país del mundo en tener este medio de transporte, incluso antes que la propia España. La inauguración del primer tramo, el 19 de noviembre de 1837, fue un regalo por el cumpleaños de la Reina Isabel II. Ese día se cubrió el primer viaje entre La Habana y Bejucal bajo una inclemente lluvia matutina.
Desde 1935 que inició la obra, hasta su terminación, murieron unos 2 000 trabajadores implicados en la construcción, entre irlandeses, alemanes, mexicanos, gallegos, canarios y decenas de esclavos. El promedio fue de una víctima fatal cada 60 metros de vía.
Salvando las distancias y las lógicas diferencias, hasta hoy sigue el ferrocarril demandando del sacrificio de sus trabajadores y expuesto a todo tipo de inclemencias, fundamentalmente económicas, derivadas de nuestras propias carencias y del férreo bloqueo económico impuesto desde los gobiernos de Estados Unidos.
Cómodo y económico… pero inestable
A pesar de ser el ferrocarril un medio de transporte muy económico, resulta en extremo difícil estabilizar la transportación de pasajeros. Al menos así ocurre al oeste de La Habana, en los tramos de vías correspondientes a territorio artemiseño, compartidos a través de los años con la hermana provincia pinareña.
“Nada como ese silbido feroz en la distancia, diciéndonos de alguna manera, que el día ha comenzado con el pie derecho para nosotros, o que el regreso, en la tarde cansada, no será un costoso calvario”. Con estas palabras cerró el colega Miguel Terry Valdespino su comentario sobre las bondades del tren de ida y regreso Mariel – Artemisa – Habana, publicado en la edición 41, del martes 21 de octubre de 2025 en este semanario.
Ese silvido feroz, y deseado, muchas veces no llega -al menos con la regularidad necesaria- a oídos de los interesados en viajar entre Artemisa y Los Palacios o entre La Habana y la capital pinareña. Las tres opciones que hasta ahora existen, son intermitentes.
El ómnibus de la Empresa Provincial de Transporte que rinde el itinerario sobre rieles (conocida como la Diana de Filian), deja de trabajar a cada rato y por varios días debido a roturas o falta de combustible. Mientras, el coche motor apodado La Susana, que pertenece al Central 30 de Noviembre, salió de circulación para no volver. L falta de combustible, de aceite y las roturas sistemáticas, lo alejaron de las vías.

El Pinareño, tren convencional, subordinado a la División de Ferrocarriles de Occidente, desaparece, en ocasiones durante semanas o meses. Viajar hasta más allá de Los Palacios se vuelve entonces una agonía para el sistema nervioso y el bolsillo del viajero.
Belkis Mesa Agete, operadora de la estación de Candelaria, siempre gentil y presente cuando se le solicita información, conoce de todos los esfuerzos que hace la División de Ferrocarriles de Occidente para mantener estable la transportación de pasajeros. Refiere que no son pocas las personas impedidas de hacer un viaje, aunque sea cerca, a San Cristóbal o Artemisa, cuando no pasa el tren y se ven obligadas a regresar a casa.
La familia de Nicolás Gómez, reside en Los Palacios. Hasta ese municipio debe ir todas las semanas desde Caimito para atender a su madre enferma. “Cuando no puedo ir a verla en la Diana o en el tren de Pinar del Río, tengo que salir a la autopista y coger un camión que me cobra pasaje completo, como si fuera hasta la ciudad de Pinar de Río, algo que es absurdo y abusivo. Cuando el viaje es en la Diana de Kilian, pago solo 50 pesos. A veces está rota y he visto a su tripulación, a oscuras, antes del amanecer, tratando de ponerla a punto, porque saben que mucha gente necesitan viajar con ellos”.
Sara Hernández y su hija, viajan con regularidad a Taco Taco. “Cuando llega el día, y entro a la terminal y veo lista la Diana de Kilian, me da una tranquilidad enorme. Es un viaje, cómodo, directo y barato. Además de que puedo regresar en la tarde con ellos. Agradezco el trato amable de Kilian y de los que trabajan con él. Son ejemplo de compromiso y sentido de pertenencia. Hacen todo lo posible porque no se pierda el viaje”.
Quienes necesitan trasladarse por ferrocarril más allá de Los Palacios, hasta Pinar del Río, o a la inversa hasta La Habana, requieren del tren que rinde viajes de siete horas en ese itinerario, dos veces por semana, en ida y vuelta, con tres o cuatro coches y paradas limitadas. Lo pueden hacer por solo 100 pesos entre origen y destino y 10 pesos por los tramos más cortos, con posibilidades de pago por medios electrónicos.
El problema entra en escena cuando sale de circulación durante semanas o meses ese tren y la carretera y los elevados pasajes en máquinas y camiones se convierten en las únicas alternativas.
“Me resulta muy práctico, porque viajo el martes a Puerta de Golpe y puedo regresar el jueves a San Cristóbal. Y algunas semanas doy el viaje el martes para ver a mis padres en Artemisa, me quedo unos días y vuelvo a mi casa el viernes. Si no es en tren, demoro más en visitarlos. No puedo hacer los gastos que demanda la carretera”, aseguró Nardo Sánchez, maestro jubilado.
Luces lejanas
Todo parece indicar que las interrupciones continuarán y de las soluciones a largo plazo no se ven las luces. Yordi Céspedes Estévez, director de la Unidad Empresarial de Base de Transporte de pasajeros en la provincia, informó que “la Diana que rinde viaje entre Artemisa y Los Palacios, pasa por los mismos problemas que el resto del parque de ómnibus de la empresa: roturas, carencias de piezas de repuesto, falta de combustible… Sin embargo, subrayó el directivo, se le da prioridad y cuando el combustible es poco, se le asigna a la Diana.

Señaló que trabajan en la búsqueda de nuevas soluciones. “Se preparan condiciones para que próximamente este itinerario se cubra con dos equipos, el delantero y otro de remolque, con el propósito de prestar servicio a mayor número de viajeros. Además se habilitará un itinerario, con un nuevo coche motor, entre Artemisa y Güira de Melena”.
Respecto al tren Pinareño, las soluciones no dependen solo de que no haya roturas y exista combustible. Existe otra dificultad: “La máquina locomotora 38269 de este tren pertenece al Central 30 de noviembre y cuando comience la zafra, si requieren de su servicio, se retirara de la transportación de pasajeros.
Diosvany Díaz Hernández, jefe del Grupo de operaciones de la UEB Ferrocarriles de Occidente precisó que tampoco cuentan con otro equipo para sustituir esa locomotora en estos momentos. “En los talleres nuestros estamos reparando una máquina para ponerla en el itinerario Pinar del Río – Guane. Después se va a reparar la que cubre ese viaje actualmente y cuando se termine, la pondremos a disposición del Pinareño. Son operaciones que llevan tiempo y recursos, pero trabajamos en función de mantener la transportación de pasajeros”.
Ante las dificultades persistentes, quedamos los artemiseños a la espera de mejores tiempos en la transportación de pasajeros por ferrocarril. Quienes necesitamos continuar viajando en los trenes, aspiramos a que el trabajo y el esfuerzo que se hace hoy en los talleres, se traduzca en más recorridos y menos interrupciones.

