La palabra feeling suele asociarse a la música, pero deleita igual que aquel movimiento musical de los años 40, ataca igual las emociones y crea la misma conexión artista-público cuando son la danza y las artes visuales las que se apropian del vocablo. Llegar hasta las quince piezas que propone la muestra de Erick García y Yoset González Cordero es tocar el alma de la Compañía de Espectáculos NC Dance.
Supieron los artistas entallarle la luz al cuerpo de los bailarines. Capturaron, más allá del gesto técnico o la pose, una atmósfera en la que se sintetizan quince años de trabajo, de siembra. Cuando uno se asoma a las imágenes puede sentir la respiración agitada, escuchar los aplausos.
Feeling nos regala, en quince piezas de 80×60 cm, fuerza, dificultad, oficio… Uno imagina el movimiento aprendido en la repetición, descubre el sudor, la faena, la delicada caligrafía con que la danza cuenta una historia. La de una compañía que se forjó también entre luces y sombras. La complejidad de hacerse imprescindible se asienta en las imágenes. Se percibe la dureza del escenario. Hay una historia de crecimiento, de perseverancia. Una historia de amor, a fin de cuentas.
NC Dance contagia su excelencia. Erick y Yoset supieron sentir los encuadres, respiraron cada silueta y el resultado es mucho más que el tacto de un obturador de cámara. Las piezas conmueven, transpiran emociones, desasosiegan. Es una exposición coreografiada en la curaduría de Evelio Sánchez. Fabula una realidad que puede ser distinta a la mirada de cada cual, pero edifica siempre.
Eso es Feeling. Quince sentimientos, quince emociones o quizás la misma en un torrente de belleza que asoma apenas amplificado por el lente. Hay en las instantáneas silencios y misterio. Cuidadosos, los fotógrafos dijeron mucho, pero no todo. Son solo los primeros quince años y es mucho el sentimiento que hay en esta compañía.



