Cierta vez dijo el maestro José de la Luz y Caballero: “Enseñar puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo”. Tomar como referencia esta frase hace grande a Miriam León Barrera, educadora del Círculo Infantil La Flor de la Amistad, en San Antonio de los Baños. Es tierna, diáfana, sencilla, dueña de una maestría inigualable para educar a los príncipes enanos de que hablara José Martí.
Visitar esta instalación educacional del Ariguanabo, es un gusto. En ella se respira optimismo, amor, disciplina y responsabilidad. Allí, en uno de los salones, está Miriam, rodeada de niños que cantan sus sueños y disfrutan sus juegos. Ella baila, toca las claves, rasga un papel, dibuja con crayolas, pone voz a los títeres y orienta a los infantes en el cuidado del medio ambiente para la vida en comunidad.
Cuando recuerda sus inicios en la profesión de educar a niños de la primera infancia, lo hace con marcada emoción.
“Me gradué jovencita y desde que empecé estoy en este tipo de enseñanza. He pasado por casi todos los círculos infantiles de San Antonio. En cada uno de ellos, entrego todo mis esfuerzos, en bien de la formación de los infantes”.
Trasmitir valores humanos y morales a niños tan pequeños es para Miriam como regalar el aroma de las flores que perfuman el jardín de la vida. “Aquí en el círculo, ellos reciben las primeras nociones de amor a la Patria, la familia, el entorno social, la solidaridad, el respeto y la cortesía. También le enseñamos hábitos de buenas conductas a la hora de ingerir alimentos. Cómo deben dirigirse a las personas y cuidar el entorno en que viven”.
A pesar de este hermoso trabajo, la destacada educadora siente dolor cuando encuentra a pequeños de familias disfuncionales, que no llegan al círculo y tuercen su formación desde bien chicos. “Siento mucha tristeza, aunque esos casos son los menos. Lastimosamente aún persisten familias que no los preparan para captar hábitos correctos que los conduzcan por la vida como excelentes personas”
Nacida el 6 de junio de 1958 y con más de 30 años en Educación, Miriam es Vanguardia Provincial desde el 2002 y Nacional desde el año 2004. Esta misma condición la ostenta a escala municipal desde que comenzó a laborar como educadora. Milita en las filas del Partido Comunista de Cuba y sabe de la responsabilidad que tiene en sus manos.
Cada mañana abre su corazón entre juegos y canciones. Eso la hace feliz porque le llena el alma. El bloqueo genocida impuesto por los gobiernos de Estados Unidos a nuestro país, influye negativamente en la educación. A pesar de ello, Miriam lo enfrenta con creatividad y alternativas para hacerlos felices .
“Con amor, voluntad, empeño y creatividad, enfrentamos la escasez de recursos e implementos. Por ejemplo, aquí en el círculo lo aprovechamos todo, una caja de cartón puede convertirse en un televisor. Los recortes de madera los transformamos en carritos, mesitas de planchar y utensilios de cocina. También tienen utilidad las telas con las que hacemos títeres y muñecas de trapo, banderitas y caretas con recortes de cartulina o cartón. No tenemos juguetes de lujo, pero no dejamos de hacerlos felices en nuestro centro”.
Y Miriam también compone canciones infantiles para sus pequeños. “Escribo canciones y poemas que tengan relación con los momentos actuales en que vive el país y los llevo a la imaginación infantil. Por ejemplo, tengo canciones dedicadas al programa de ahorro energético, la lucha contra la desertificación y la sequía, y poemas que reflejan la realidad cubana”.
“Si volviera a nacer sería otra vez educadora de círculos infantiles, porque para mí un niño es lo más grande que existe”.



