¡Oh la pupila insomne y el
párpado cerrado! (¡Ya dormiré
mañana con el párpado abierto!)
Como el más alto reconocimiento de la provincia de Artemisa fue aprobado este jueves 27 de noviembre, en el Consejo de Gobierno Provincial, la Distinción La Pupila Insomne que se otorgará a instituciones y personalidades cubanas o extranjeras, por méritos personales de relevancia política, cultural, científica, además, a otros que por su dedicación y trabajo hayan contribuido notablemente al desarrollo del joven territorio.
La distinción será entregada por primera vez en ocasión de los 15 años de Artemisa, el 9 de enero de 2026. Se aprobó además que pueda ser otorgada no solo en fechas fundacionales, sino en actos solemnes o conmemoraciones de fechas históricas que así lo meriten.
Las propuestas para su otorgamiento serán fundamentadas por el organismo de relación y su aprobación final corresponde al Consejo de Gobierno Provincial, que preside Ricardo Concepción Rodríguez, el gobernador, el resto de los coordinadores de tareas a ese nivel, más intendentes y presidentes de las asambleas municipales del Poder Popular, entre otros directivos de esferas importantes de la economía y los servicios en Artemisa.
La obra que será entregada a quienes lo merezcan, se confecciona en talleres del proyecto Barro sin Berro, en San Antonio de los Baños. El proceso creativo involucró a los creadores de la obra escultórica erigida en la ciudad cabecera, junto a otros que han aportado a la concepción de la máxima distinción de los artemiseños.
El gobernador explicó que en la provincia no existía ninguna distinción anterior, aunque sí reconocimientos de algunas organizaciones y sectores, por ello fue preciso un estudio de tradiciones, idiosincrasia e historia para instituir la pieza distintiva que tiene antecedentes en la literatura y la música.
La escultura la Pupila Insomne, basada en el poema homónimo del alquizareño Rubén Martínez Villena, también inspiró una canción del ariguanabense Silvio Rodríguez y a los artistas de la plástica, los bautenses Karoll William Pérez Zambrano y Oslier Pérez Miralles, quienes la recrearon en el espacio físico.
Fue ubicada a inicios de la fundación de la provincia en la entrada de la ciudad cabecera, con la intervención de otros ingenieros y constructores, más el apoyo inestimable de las autoridades de la administración ese momento y directivos de Cultura. Deviene centinela vigilante que recibe y despide a lugareños y foráneos. Forma parte de un complejo monumental y arquitectónico que toda ciudad o pueblo requiere, una imagen donde muchos nos vemos también traducido como el Ojo de la Ciudad. Su conservación se sostiene gracias a la labor de otros artistas como el proyecto Bauta Color, y el cuidado constante en su jardinería, de trabajadores de Comunales de varias formas de gestión.
La más alta distinción recién aprobada, mezcla historia, cultura, amabilidad, belleza, originalidad… Es producto de la identidad artemiseña y uno de los espacios más atractivos de esta provincia heroica y revolucionaria siempre.

