En un rincón del alma guardamos penas, glorias y sueños. Allí se atesora lo importante, aunque los sueños no deben permanecer almacenados. Ella tuvo uno muy grande desde niña. Su empeño y la oportunidad que la Revolución le dio, lo hicieron posible: obtuvo una carrera universitaria.
Saylín López Castillo es una de las pocas jóvenes en Alquízar incorporada voluntariamente al Servicio Militar Activo, para acogerse a la Orden 18 y alcanzar su añorada carrera en la Universidad.
“Los años de preuniversitario fueron difíciles para mí. Suponían un reto. A cada momento pensaba si era suficientemente buena para acceder a una carrera; sería la primera universitaria de la familia”, revela aún con muchos nervios reflejados en el rostro.
“Supe de esa posibilidad por un compañero de aula. Además de una gran sorpresa, fue la mejor noticia que podía recibir”, afirma entusiasmada.
“¿Cómo fue esa experiencia? Durante el año en la Unidad Militar no tuve quejas de ningún tipo, ni en trato ni en apoyo. Cierto que, al principio, los nervios (traicioneros ellos) me jugaban malas pasadas: no dormía apenas, vomitaba del estrés, sentía hormigueo constante por dentro de la piel… un manojo de sentimientos.
“Hay más hombres que mujeres, por supuesto. Y la vida militar es difícil; debes mantener una disciplina de altura. Por si no bastara, a todos los cercanos a mí, a quienes les pedía su criterio, me salían con eso de ‘¡Una mujer en el Servicio Militar! ¿Estás loca?’ Pero la decisión ya estaba tomada.
“Los 45 días de preparación previa fueron los más trabajosos; era entrenamiento fuerte, gimnasia matutina, ejercicios táctico-militares de riesgo, más aprender a ser estrictamente ordenada y puntual. A los 17 años se torna chocante. Esos días sí estuve en un pelotón de seis muchachas más, separado de los hombres, pero con el mismo rigor.
“Después me quedé en esa unidad. Pasé a ser ayudante del coronel los primeros seis meses, y en los restantes ayudé en el puesto médico. No podía pedir más. En serio la Revolución es el alma del pueblo.
“Obtuve mi Licenciatura en Turismo y recién culminé mi primer año. Ahora espero con ansias a que comience el próximo, para ponerle más y más ánimos.
“Por eso amo a mi Patria y respeto a los hombres que la representan, por la entrega desmedida que realizan a diario en beneficio del pueblo. He de llevar este sentimiento y gratitud sea cual sea mi ruta, pues mi Cuba ha sido luz, motivo y faro.
“Por esta y tantas oportunidades concedidas a mí y a otras más, los jóvenes siguen dando el paso firme en caso de ser necesario, cada uno en su momento histórico.
“Estaremos siempre ahí, porque quien promueve que a los hogares lleguen jóvenes universitarios… también merece a un universitario transformado en soldado, defendiendo la valía de cuanto hemos logrado. Sí, claro que cambiaremos libros de universidad por fusiles de lucha”.