El teléfono móvil, las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como varios emprendimientos no estatales, parecieran haber sepultado la razón de ser de Correos de Cuba; sin embargo, miles de personas aún demandan los servicios de esta legendaria entidad.
A partir de visitar varias oficinas comerciales del territorio y una encuesta en el canal de Telegram de Periódico Artemisa, pudimos evaluar diversas prestaciones, en una escala del 1 al 10, aunque la mayoría prefirió emitir su opinión, además de votar.
Para Lázaro Eduardo, Correos de Cuba tiene un 6. Asegura que la prensa en San Cristóbal llega una o dos veces por semana, y alude como causa la escasez de combustible. Pero, agrega, “también faltan ejemplares; esos no se recuperan. Y que conste, el problema no es del Correo en este municipio”
Un usuario nombrado Alexander los calificó de pésimos en Caimito; entretanto, otro denominado AA, desde la comunidad El Chalet, en el municipio cabecera, apenas les dio 1, “Tenía contrato de la prensa y el cartero nunca más vino. También la venta de sellos de timbre es muy poca, por no decir nula. Si los necesitas tienes que acudir a Revolico, donde nunca faltan. El de 5 pesos los venden a 500, y hasta más caros”.
Asimismo, Laura Pit apunta que “hay servicios que todavía exigen para determinados trámites el sello convencional, que ya rara vez se encuentra a precio normal”.
En la oficina de Artemisa, Alfredo Téllez Vega aguardaba su turno para enviar dinero a la provincia de Granma. Mientras, comentó que varias muchachas se habían retirado por falta de efectivo para cobrar sus giros. Tal situación la refiere la internauta Yise, quien se pregunta cómo es posible que funcione una caja extra en estas circunstancias.
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Sobre la distribución de periódicos, Aimara Acosta Ajete, subdirectora de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Correos en San Cristóbal, explica que no los reciben diario debido al déficit de combustible para los vehículos que los trasladan de La Habana a Artemisa. A veces llegan a la cabecera y tampoco es posible enviarlos con celeridad a todos los municipios. Sin embargo,“cuando arriban a la unidad, en ocasiones después de una semana completa, se llevan en su totalidad al cliente”.
Ambas posturas ciertamente se contradicen, lo cual merece una ojeada, ya que la suscripción se paga desde el mes anterior y precisa del máximo respeto a sus clientes. En San Antonio de los Baños el panorama no difiere mucho. Siete carteros, de una plantilla de ocho, se encargan de hacer llegar la prensa a 1 800 suscriptores. Wilfredo Bordas Álvarez, su jefe de brigada, señala que reciben muchas quejas por la acumulación de ediciones sin entregar.
También resalta el sacrificio del equipo, pese a recibir bicicletas este año. Mas, les preocupa su mantenimiento. “Esperamos que se contemple la adquisición de gomas y cámaras para reponer, pues todos los días recorren muchos kilómetros”. Además de cartas y periódicos, los carteros entregan paquetes a domicilio, pagan seguridad social, facturas de teléfono y electricidad, siempre a solicitud del cliente.
De acuerdo con Zaiyara Cabrera Góngora, directora general de la Empresa Provincialde Correos en Artemisa,“cuando un cartero se va, el jefe de brigada debe asumir los clientes afectados, o unir barrios colindantes a otros carteros. Por supuesto, tales soluciones dependen de la exigencia y estabilidad del director de la UEB, lo cual no se ha cumplido en varias localidades”.
Al indagar por los interesados en recuperar sus contratos, Cabrera Góngora precisó que se rebajaron las asignaciones al territorio, a causa de tropiezos con el papel; en cambio, es posible acercarse a las oficinas comerciales de las UEB y la de Empresa, en el caso del sector residencial, a fin de indagar si disponen de algunas publicaciones, lo cual es posible si se calculan los destinados a los municipios, contra la pauta de la provincia”.

Moraima Hernández Abreu, directora adjunta en el territorio, sostuvo que «los jefes de brigada no realizan controles de ruta para comprobar que los periódicos lleguen a su destino. Asimismo, explicó que el número de ejemplares de cada municipio varía todos los meses según la gestión de venta. Sucede con Caimito y Bauta, donde amontonan prensa; por eso se les ha rebajado la cuota».
En el caso de la venta de sellos, la directora afirma que se trata de un servicio a terceros que le prestan a la Oficina Nacional de la Administración Tributaria. “No somos responsables del retiro total del formato físico, excepto en la Villa Roja, donde nos quedan sellos de 1 000 pesos.
“Tampoco estamos relacionados con la venta en el mercado negro. Y si hay entidades y trámites que no se han digitalizado a estas alturas, escapa igualmente de nuestra competencia. Desde el Sistema Integrado Postal, nos limitamos a venderlos”.
Esas absurdas exigencias, solo complejizan la vida y fomentan ilegalidades denunciadas abiertamente.

Si la caja no suena…
Con solo tres meses al frente de la Oficina de Correos ariguanabense, Antonio González Dagas destaca entre las mayores dificultades en su gestión el pago de giros postales. Según el dirigente, disponen de un fondo cercano a los 6 000 pesos, y cuando se agota, hay que esperar a que alguien emita uno para pagar los pendientes.
“Lo planteamos a instancias superiores, con la recomendación de aumentar la cuantía asignada, sin respuesta concreta. La población se inquieta a su vez por el servicio de caja extra, pero depende del dinero que produzcan las ventas y el suministro de productos”, bien pobre en los últimos tiempos.
Lo sostiene el experimentado cartero artemiseño José Miguel Pablo Núñez. Con un magro salario de 2 600 pesos, sostiene que mejores compensaciones dependen del aumento de los servicios. “Hace tiempo no se reciben almanaques ni publicaciones seriadas. Solo entran algunas revistas Bohemia y las libretas de forma esporádica”.
Oniel Chapotín Hernández, el director de Artemisa, valora de insuficiente el material de oficina para ofertar. “Hemos contado con forros de libreta, bolígrafos…, pero no nos envían hojas u otros insumos”. Acerca de los giros, subraya que “hay que depositar diario en el banco para manejar liquidez. Al no tener cajera ni contadora, eso no es posible, y se complejiza el asunto”.
Cabrera Góngora puntualiza que en ocasiones la UEB paga más de lo que expide, cuando el fondo de giro, por lo general, asciende a 9 000 pesos. “Para aumentar la cifra habría que realizar un estudio de mercado. Muchas veces transferimos a la zona oriental por la cantidad de efectivo que se expide hacia allá. Además, debe ser estable el reintegro al banco”.
Indisciplinas e imprecisiones organizativas afectan la atención al pueblo, reconoce la administrativa. Sin embargo, ¿de qué depende transformar las insatisfacciones? Toca exigir, controlar e idear alternativas, al abrirse el objeto social de Correos de Cuba.
Nuevas posibilidades facilitan su desempeño; basta saberlas aprovechar. Con esas oportunidades y otros criterios regresaremos a estas páginas en próximas ediciones.
Por YEMMI VALDÉS, ANÍBAL RAMOS Y MARÍA CARIDAD GUINDO