No por esperada la noticia, dejó de sorprendernos el comunicado oficial de la Comisión Nacional y la Asociación de Fútbol de Cuba, en el que se anunciaba la suspensión del Torneo Clausura de la 105 Liga Nacional de Fútbol.
Según lo publicado en el sitio del Inder www.jit.cu, este organismo solo realizará un reducido número de competencias, encaminadas a garantizar la clasificación y participación de nuestros atletas en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, en un grupo de deportes priorizados. Por supuesto, el fútbol no está entre ellos.
Con el compromiso de salvaguardar la vida y la salud de las personas y los jugadores, así como ahorrar la mayor cantidad posible de recursos, se tomó esta decisión de conjunto con las autoridades facultadas… y se dio por concluido el evento.
Acertadamente, se decidió no declarar campeón alguno, pues no se había completado ni la mitad del calendario del torneo; tampoco se validará ningún lugar en la tabla de posiciones, al momento de la interrupción: el reglamento no previó nada, en caso de suspensión por causas de fuerza mayor.
También quedó en el limbo la Súper Copa de Cuba, certamen que pretendía enfrentar a los campeones de los torneos Apertura (Pinar del Río) y Clausura. Pese a que ambos torneos no guardan relación directa, por qué no declarar a Pinar del Río campeón de la 105 Liga Nacional: solo de la Liga, no del Torneo Clausura, para no dejar una edición sin monarca.
Igual creo se pudo haber hecho un mayor esfuerzo por reanudar la competencia, principalmente porque este deporte paga sus gastos de alojamiento y transportación en moneda dura, gracias al apoyo de la FIFA, y Cuba podía haber utilizado esos recursos para la preparación de nuestros atletas a nivel internacional, o para la Serie Nacional de Béisbol.
Otra arista del problema la vemos desde la mirada de los jugadores, quienes entrenaron durante todo este tiempo pensando que tras la pandemia volverían a las canchas, a definir un campeón.
Según nos informó Giraldo Herrera, comisionado provincial de la disciplina, los Gladiadores de Artemisa mantuvieron su preparación bajo las indicaciones de varios entrenadores designados por municipios: horas de trabajo prácticamente desperdiciadas tras esta decisión.
Si bien el fútbol fue el primer deporte en volver al ruedo tras la pandemia, incluso en medio de ella (estaban en peligro multimillonarias ganancias), Cuba apuesta una vez más por el béisbol. Aunque este sea nuestro deporte nacional, la afición disfruta de los dos de igual manera; no veo por qué priorizar siempre a uno sobre el otro.
Suspender un torneo ya comenzado para apoyar otro, aún en veremos, no hace más que darle otra estocada a nuestro maltrecho fútbol. Esperemos que no sea de muerte.