La campaña de alevinaje en la provincia enfrenta los desafíos de la aguda sequía con expresión en el rostro que muestra hoy uno de los principales embalses del territorio. La Paila, con una capacidad de 60 millones de metros cúbicos de agua, cuenta con solo siete en la actualidad.
A decir de los especialistas de la Empresa Lanchera Flota del Golfo (FloGolfo), estas condiciones afectan todo el proceso del alevinaje, desde la eclosión del huevo por las características de las aguas, hasta el resultado final. Aún así, trabajadores y unidades asumen con la voluntad precisa y ponen toda su sapiencia a favor de la campaña.
Guillermo Rodríguez Melgarejo, director general de FloGolfo precisó que “el objetivo fundamental es lograr la producción de los alevines necesarios para la repoblación de todos los acuatorios con los que cuenta la provincia, no solamente en la Industria de la Pesca; sino, otros organismos priorizados como la Agricultura, el Minint y las FAR a los que aportamos larvas o alevines, y también, aunque con menos hectáreas para la producción de pescado, están los acuatorios de AZCUBA”.
“El plan este año cambia, pues disminuye con respecto a la etapa anterior, de 60 a 40 millones de larvas y en el caso de los alevines que era 18, estamos trabajando ahora en función solo de 15. En el primer ciclo debemos tener una diminución de hectáreas respecto al período precedente que fueron 52 y estamos previendo que para la presente sean alrededor de 10 hectáreas menos. Si las condiciones mejoran se podrán incorporar entonces durante los ciclos venideros (dos y tres) de reproducción”.
En el Centro de reproducción de Ciprínidos y Carpas de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Alevinaje La Paila, de San Cristóbal, permanecen las larvas por 72 horas en la incubadora después de eclosionar, luego van a los estanques y se desarrollan durante un período de 45 a 65 días hasta alcanzar un peso medio entre seis y diez gramos. Se trata de un proceso continuo de producción que ocupa desde ya, los énfasis de la empresa.
«Nosotros tenemos dos unidades que están involucradas en el proceso de la producción de alevines: La Paila en San Cristóbal con salas de reproducción y Mauripez en Bauta, que no cuenta con este tipo de salas, esta última tiene dos estaciones pequeñas de alevinaje, una en Baracoa y otra en la presa Maurín”, agregó, Rodríguez Melgarejo.
“La empresa con la proteína, además del pescado que se pueda estar vendiendo directamente a la población que se comercializa en la industria, podemos ofertar otros derivados como el picadillo para los productos extendidos (croquetas y amburguesas, masa para elaborar otros alimentos) y eso influye en las opciones que podemos ofrecer. Debemos cumplir con las 300 toneladas de plan para 2026, como mínimo”.
Unas 40 hectáreas se dedican al alevinaje en la provincia para la presente campaña. La fase de preparación tuvo esta vez el concurso de un esfuerzo diferente dado el cerco que agudiza la crisis energética en el país.
La dirección de la empresa asegura que recibió mucho apoyo del Gobierno y el Partido en la provincia, también de la Agricultura, la administración local y otras entidades que contribuyeron a hacer un trabajo de manera manual, haciendo uso de la tracción animal, en este caso bueyes para preparar los estanques.
“El Comandante José Ramón Machado Ventura también nos ha impulsado con sus visitas y el seguimiento constante al Programa de la Acuicultura», agregó Rodríguez Melgarejo.
Con rigor cietífico, técicos y directivos monitorean cada etapa del prceso, se preocupan y ocupan de los detalles como la cadena alimentaria por especies, saben que su esfuerzo es decisivo y confían en que las lluvias regresen para que las bondades tradicionales de las presas La Paila y Maurín; también aporten a los buenos resultados.


