Yornel Alfonso Hernández intenta saltar más lejos que a donde llega su mente. Por eso el chico de Artemisa ya toca a las puertas del equipo nacional en las especialidades de salto de longitud y salto triple. Pero ha podido hacerlo solo porque un compañero que culminó estudios en la Eide Julio Díaz, cursos atrás, le regaló sus pinchos.
A este muchacho, aún en décimo grado, su amigo Yosangel le facilitó los imprescindibles spikes. Otros se los encargan a alguien en el exterior o apelan a las más disímiles vías. El Gobierno de Estados Unidos entorpece la compra de calzado especializado por Cuba.
Ocurre también con los materiales para la pista de atletismo, con vallas, jabalinas, recortan para el área de saltos… Y esas carencias perjudican el rendimiento y la progresión de los chicos y jóvenes atletas.
De todos modos, Yornel sigue hacia delante. Los obstáculos vencidos hoy lucen más pequeños mañana. Aunque surgirán otros nuevos, porque la perfidia siempre en ebullición a 90 millas pretende impedir cualquier triunfo de los deportistas cubanos.
Yasmiany Pedroso González, subdirectora provincial de Actividades Deportivas, advierte que otro tanto sucede con el béisbol, en cuanto a la dificultad para adquirir pelotas, guantes y otros implementos esenciales.
“Eso impacta la calidad de los entrenamientos y la preparación de los equipos desde edades tempranas, al punto de que escolares y juveniles llevan años sin recibirlos. Daña principalmente en la base, donde se precisa masividad y donde se comienzan a enseñar las técnicas”.
Asimismo, alude a cómo la falta de canchas en buen estado y la escasez de balones frenan el desarrollo del baloncesto en la provincia. Y lamenta no disponer de equipos de protección adecuados para los deportes de combate, lo cual entraña un riesgo a la seguridad de los atletas.
“El bloqueo obstaculiza la importación de equipamiento, indumentaria y materiales. Obliga a adquirirlos a través de intermediarios o en mercados más lejanos, lo que eleva los costos y nos limita para dotar adecuadamente a nuestros muchachos y muchachas.
“Atenta, además, contra el cumplimiento del calendario deportivo, pues la escasez de combustible torpedea la transportación para participar en torneos y eventos: dificulta el desarrollo competitivo desde la base hasta el nivel provincial. Hasta la fecha, hemos celebrado apenas un 18% de las competencias.
“Igualmente, obstruye la investigación. Limita el acceso a la información científica y tecnológica, como estudios biomecánicos sobre entrenamiento, nutrición y prevención de lesiones”, subraya.
Los efectos nocivos del bloqueo en el deporte artemiseño y de Cuba, en general, abarcan diversos ámbitos, desde la asistencia médica y científica y el desarrollo de jóvenes talentos hasta la infraestructura.
Se percibe en el restringido acceso a fármacos y suplementos nutricionales para el tratamiento de lesiones y la recuperación de los atletas, así como a equipos de diagnósticos y de rehabilitación.
“Encima, la falta de recursos limita la capacidad de los programas de detección de talentos.
“Mientras, la carencia de repuestos y materiales de construcción lacera el mantenimiento a nuestros estadios, gimnasios y canchas… y su modernización, lo que priva a Artemisa de albergar eventos de mayor envergadura”.
Son tantos los impedimentos que cada triunfo sabe mejor… y los obstáculos se convierten en esas cosas espantosas incapaces de apartar al movimiento deportivo artemiseño de un sinfín de metas ambiciosas. Su odio hace brillar más cada medalla.

