Vanguardia Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores Agrícolas y Forestales, la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Felipe Herrera Acea, es ejemplo de organización, disciplina y gestión productiva basada en ciencia e innovación.
Ubicada en el municipio Alquízar y perteneciente a la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco (EABT) Lázaro Peña, la Felipe Herrera confía en su colectivo de hombres y mujeres que imprimen a cada tarea alegría, empuje y compromiso.
La juventud es parte fundamental de sus logros. El empeño y las ganas de hacer, caracterizan la masa juvenil de trabajadores que por estos días impulsan una nueva campaña tabacalera con mejores resultados.
El Ingeniero Agrícola Alejandro Concepción Macías, es uno de los 1213 jóvenes «atrapados» por la aromática hoja en Artemisa.
–¿Cómo y cuándo llegas al sector tabacalero?
«Después de graduarme en la Universidad Agraria de la Habana (ISCAH) fui ubicado en la Delegación Provincial de la Agricultura para hacer el servicio social. Allí determinaron que atendiera la empresa Lázaro Peña. Fue así mi primer encuentro con una plantación de tabaco, con las labores que necesita. Siete años hace ya de aquel momento. «
«Al concluir el servicio social, empecé a trabajar en el Instituto de Investigaciones del Tabaco. En este lugar recibí formación tabacalera a través de cursos hasta obtener el Diplomado en Tabaco. Me vinculé a varios proyectos científicos nacionales e internacionales acerca del tabaco. Por uno de ellos obtuve el Premio Provincial del CITMA con la implementación y evaluación de nuevas tecnologías en el tabaco, como la curación controlada utilizando energía solar, biomasas y diferentes fuentes de energía».
–¿Y la UBPC Felipe Herrera?
«Después de cuatro años en el IIT, comienzo a laborar en la Felipe Herrera. Aquí he puesto en práctica toda la teoría adquirida. La producción en la base es fundamental. Actualmente en la fase agrícola de las campañas de tabaco me desempeño como agrotecnista. Es una gran responsabilidad, voy por todos los campos y velo porque se cumplan los requerimientos y atenciones culturales que necesita el cultivo del tabaco. Llevo los historiales de campo y realizo mediciones de valores ecológicos a cada plantación de tabaco, para determinar sus niveles nutricionales, tanto a las que están en semilleros como a la que están en el campo».
«Al frente de diferentes brigadas, trato que el trabajo se haga correctamente y se emplee la disciplina tecnológica correcta, tanto en la fumigación, en la recolección y ensarte. El tabaco es un cultivo muy técnico, el cual desde la semilla hasta lograr la fabricación de un habano hay más de 539 pasos. Por lo que podemos afirmar que es un cultivo muy exigente y muy técnico.
«El uso de la ciencia y la técnica permite resultados económicos palpables además de un aumento en la calidad y un mayor porciento de capas en las diferentes etapas, tanto en la fase agrícola como en la fase preindustrial del tabaco. Mi labor científica permitió la construcción y diseño de nuevos conductos de retorno de las casas de curación controladas.
«Otros de mis aportes fue el establecimiento de los estándares nutricionales para la variedad corojo 2020 con el uso del SPAD 502 (instrumento para medir la clorofila en plantas) y además, determiné los índices de madurez óptimos para el momento de la recolección¨».
–Abril, tiene entre sus fechas el aniversario de la juventud cubana, ¿Qué le dirías a los jóvenes interesados en la labor que realizas?
«Mi consejo es exhortarlos a superarse, estudiar. El sector agrícola, contrario a lo que muchos afirman, es muy bonito. Todo alrededor del tabaco es especial, representa nuestras raíces, nuestra historia y su producción significa un gran aporte a la economía. «

