No saben ni Cristóbal, ni Alexander y menos Yaima o Soler, si la sangre donada -a través del banco móvil de sangre, del Hospital Ciro Redondo Gracia, de Artemisa- salvará la vida de un paciente, después del postoperatorio, de una embarazada, o de quienes dependen del proceder de hemodiálisis; lo más importante fue la veintena de brazos voluntarios, que acudió a la convocatoria de la Central de Trabajadores de Cuba, en la provincia.
En homenaje a las efemérides del 4 de abril la fiscalía de Artemisa se convirtió en un laboratorio y se improvisó la extracción en un salón de reuniones, donde Yaima Simón Terry, responsable del Departamento de Protección a las Familias y Asuntos Jurisdiccionales en la fiscalía artemiseña, ya perdía la cuenta de las veces que ha brindado su gota, incondicionalmente.
No siempre que se precisa hay disponibilidad en los Bancos de Sangre, expresó María Luisa Alma, licenciada en Medicina Transnacional, hace unos cuarenta años, quien aún se emociona al ver el gesto altruista de los cubanos, en jornadas masivas y voluntarias, como sucedió en la fiscalía.
Los grupos sanguíneos más demandados en nuestro sistema de salud son los O positivo y O negativo, dijo, entre tanto apoyaba con los frascos al resto del equipo de Salud Pública, que atiende a los donantes en función de su presión arterial y otros síntomas que pueda desencadenar el proceso.
“En más de 30 veces he bridado esa valiosa gota”, nos cuenta un joven de solo 37 años, Cristóbal Quesada Gonzáles, miembro del buró de la Unión de Jóvenes Comunistas, quien dedica su aporte a las efemérides del 4 de abril, y fue convocado por el sindicato de la administración pública.
Al final dejaron llenas una veintena de bolsas, pero el más noble resultado estuvo en la actitud, en la acción voluntaria y desinteresada que engrandece a esta isla frente a un imperio. Abril también visualiza, cuánto podemos hacer para movilizar y ayudar en tiempos complejos.



