“Nuestro sector no está ajeno a las limitaciones de recursos, pero lo enfrentamos valientemente y conscientes de que vamos a superar esta crisis” así expresó el Msc. Tomás Bocourt Salabarría, al frente del movimiento de la agricultura urbana, suburbana y familiar en Artemisa.
Producir alimentos en medio de la compleja situación por la que atraviesa el país, es uno de los objetivos de este programa que aprovecha sus fortalezas como el uso del trabajo manual y animal en áreas pequeñas como organopónicos y casas de cultivos rústicos.
Bocourt Salabarría sostiene que, a pesar de las dificultades, se cumple hasta la fecha, el plan de producción de hortalizas, superior a las 70 mil toneladas. A esto hay que sumar 26 nuevas modalidades de producción de 24 planificadas.
El uso de alternativas como la aplicación de materia orgánica, se cumple con más de 7 mil toneladas aplicadas hasta este momento.
En cuanto a los subprogramas de patios y parcelas, Artemisa crece con 84 nuevos patios dedicados al cultivo de viandas y hortalizas.
Establecido desde el año 1997 como un sistema organizado por indicaciones del entonces ministro de las FAR, General de Ejército Raúl Castro Ruz, el Programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar de Cuba busca la seguridad y soberanía alimentaria de nuestro pueblo al permitir el acceso local a productos frescos.
Asimismo, contribuye a la sostenibilidad ambiental al mejorar el microclima, recicla nutrientes y gestiona residuos. Su desarrollo ha sido una estrategia innovadora y resiliente, promueve la autonomía comunitaria y la economía circular.



