Roberto Castrillo García, el primer medallista olímpico cubano de la especialidad de tiro deportivo (en la modalidad de skeet), hizo su postrer disparo este sábado y rompió el último plato, uno que no deparó medallas, pero sí inspiración y legado.
Otro sábado, en la mañana del 26 de julio de 1980, la lluvia se adueñaba del campo de tiro de Moscú. Pese a las grandes ventoleras, las muy bajas temperaturas y el gran nivel de los contrarios, el escopetero guanajayense puso en alto el nombre de su Patria, al ganar la presea de bronce.
Ahora, a la edad de 85 años, esta Gloria del Deporte cubano dejó de respirar el aire fresco sentado en el portal de la casa, en su natal Guanajay… y de degustar los puros que tanto le gustaban.
No solo brilló en los Juegos Olímpicos de Moscú’80; antes fue quinto en Munich’72. Y a tiro limpio conquistó cuatro platas y dos bronces en Juegos Panamericanos, más ocho de oro y una de plata en Centroamericanos.
Castrillo García laboró luego como entrenador y fue árbitro del deporte de su preferencia, tanto en competencias nacionales como internacionales.



