Los héroes lo son porque aparecen en los momentos más difíciles. Entre los Cazadores de Artemisa, hay muchos que se han crecido en el instante preciso, tanto desde el montículo como desde el cajón de bateo.
Sin embargo, uno de ellos sobresale por acertar tantas veces, por sus grandes batazos, por no defraudar la expectativa del público.
Osbel Pacheco parece ya habituado a ser el hombre grande de incontables partidos. Un rival y otro se convierten en presa de su hambre de épica, cuando está en sus muñecas (o en su concentración) la decisión de un juego.
El ariguanabense había sido un baluarte de los equipos sub-23 de la provincia. Participó en cinco ediciones del extinto torneo. Ese juego diario, la competencia, le permitió forjarse. Aun así, no conquistó de inmediato un puesto como titular en los Cazadores.
Luego, en la 60 Serie Nacional de Béisbol (SNB) brindó las primeras muestras de su calidad, y resultó una de las revelaciones de los Cazadores la temporada siguiente, cuando se consolidó como una de las principales figuras.
En esta campaña, el jugador de cuadro con el número 11 a la espalda, lideró a los remolcadores artemiseños (47, al igual que José Antonio Jiménez, en nueve veces menos al bate). En varias ocasiones levantó a los aficionados en las gradas, al cambiar la decoración de un encuentro.
“Me he fijado en el turno anterior. A Pepito, el cuarto bate, le han tirado cinco rectas seguidas. A mí también me abren el primer lanzamiento con recta… y voy por ella”.
-Te has caracterizado por ser uno de los principales impulsadores del equipo. ¿En qué piensas cuando te paras en el cajón de bateo con hombres en base?
“En esas ocasiones, voy más enfocado que nunca. Eso sí es verdad, porque me gusta. Me satisface empujar carreras. Ayuda al equipo y a mí en lo personal. ¡Incluso prefiero batear con compañeros en base!”
-El público en las gradas suele pensar que haces suines buscando jonrón siempre.
“El jonrón no se busca, el jonrón sale. Pero hay que tirarle fuerte a la bola para que salga. Y en los momentos clave tienes que tirarle fuerte para lograr una buena conexión, traer carreras y que salgan los batazos”.
-De hecho, has conectado cinco Grand Slams.
“Tengo cinco de por vida, con los dos que bateé este año. Ese turno al bate hay que aprovecharlo. Con bases llenas, a veces el pícher viene con un out o sin out; hay que tirarle para arriba a la bola y, aunque sea, impulsar una. A veces sale el batazo; le das bien a la bola y se va del parque.
“Remolcar carreras y decidir partidos son de las alegrías más grandes que pueda vivir un pelotero, y más en un play off, cuando ayudas al equipo a salir de abajo. Eso nos entusiasma a nosotros y a la afición. Por eso, siempre que tengo la oportunidad, procuro aprovecharla”.
-¿Y qué me dices de los Cazadores?
“No es un secreto que esta fue la mejor actuación de la provincia en sus 15 años de fundada, con un equipo que nadie daba como favorito para clasificar. Incluso ha habido conjuntos mejores, de acuerdo con sus nombres, pero quizás no con la misma garra y deseos de quedar plasmados en la historia del béisbol en Artemisa.
“Siempre salimos al terreno con todo. Uno quiere aportar más y ayudar al equipo a conseguir victorias, jugando muy contentos en aras de un objetivo. También es verdad que nos quedamos con hambre, porque teníamos para más; sin embargo, el terreno no lo quiso.
“Estoy muy contento con mis Cazadores, con la dirección y con el público que nos apoyó.
“Cuando se juegue la Liga Élite, iremos por lograr lo que ya no es nuevo para nosotros, discutir la corona. Y la próxima Serie no será igual. Somos el cuarto lugar; por eso, la meta tiene que ser diferente: primero clasificar y después luchar por una final.
“En cuanto a mí, yo quisiera integrar un equipo Cuba, pero primeramente darlo todo por mi provincia Artemisa, por mi afición y por mi familia”.



