Una guajira, como ella misma se apoda, Yaneisy Gallardo Gil, hija de otra guajira, la 14 de una familia de campo, engrandece estas líneas.
Más que por jefa del Departamento Informativo en Artemisa Visión (ArtV), el canal de los artemiseños, por -ante los tropiezos de la vida- encontrar en el periodismo la miel para dulcificar su andar, tanto como en la familia y los amigos que la abrazan.
De un pueblito que casi no sale en las noticias, La Granada, en el kilómetro seis y medio de la carretera a Cayajabos, en Artemisa, salió a crecerse ante el fatalismo geográfico, que -en otros tiempos- impidió estudiar a Lucia su madre, pues solo vio libretas y enseñanzas en el horizonte.
A la hermana de un Yandry que siempre se llevan de las manos, a la muchachita aventajada en letras y más reacia en las ciencias, el Programa de la Revolución de los Maestros Emergentes, le abrió las puertas.
Fue eminente separarse del hogar. Reemplazar zapatos mustios y encontrar cómo emprender con sus propias alas. Cuando se amilanaba, absorbía de Lucía cuánta resistencia capaz de seguir, demandaba.
Más que enseñar, era comunicar la atrevida pasión que la inquietaba. Fueron también en aquellos programas nacientes en los años 2000, con la firma y el empuje del Comandante en Jefe Fidel Castro, que clase en clase venció la licenciatura en Comunicación Social.
Poco después, en Radio Artemisa redactó los primeros boletines informativos, suficientes para enamorarse de la noticia.
Ya fundada la provincia de Artemisa, en 2011, pasó por el experimento de la Delegación del ICRT, y solo para apoyar la programación de ArtV, entró al canal de los artemiseños; no obstante, luces, cámaras y micrófonos la conquistaron. ¡Ahora ese mundo es su mundo!
Por Yaneisy han pasado cientos de noticias. Las ha redactado, otras las ha revisado párrafo a párrafo o las ha comunicado frente a la cámara de programas informativos.
A todas las le pone su ternura y carisma. Busca trasmitirlas con la sensibilidad que sugieren las circunstancias: de festividad, vientos huracanados, actos solemnes, solidaridad o quizás luto o esperanzas.
Pero esa mañana de abril de 2025, cuando antes del café cotidiano en casa, una sensación en el seno derecho le advertía una noticia difícil y poco después le diagnosticaron células malignas, no hubo tiempo para ensayar, cómo asumir el día después de la difícil noticia.
Sabe, entonces, la muchacha comunicadora de profesión, natal de La Granada, cuánto te cambia el andar si la salud se agrieta; si ya no puedes ser la misma de la rutina incondicional; si pensar en ti tiene que pasar al primer plano; si las ansias por ver crecer a tus hijos de apenas cinco y diez años son prioridad y si seguir siendo los sueños de Lucia hechos realidad, te impone sonreír. ¡Vivir!
El día después de la noticia, y los demás también, han sido de lucha, de gratitud a la medicina cubana, al colectivo del Hospital Comandante Pinares de San Cristóbal, a desconocidos del Oncológico capitalino, a manos múltiples de colegas, amigos, vecinos….
La noticia, ahora es ella. La que no flaquea y vuelve a la pantalla con la misma sonrisa y una imagen diferente, porque así lo quiso el tratamiento de quimioterapia.
Se sabe fuerte, tanto por los demás como por todo los que inspira. Se detiene frente al espejo y abraza a la mujer que lleva dentro. Siempre mira hacia adelante.
Cierto, ha llorado, tal vez, no tanto. Lo importante del trayecto ha sido secarse cada lágrima y convertirla en impulso.
En el Día de la Prensa Cubana este 14 de marzo, sabe que llevar amor, talento y profesionalidad consigo, es una manera de encontrarlo a donde quiera que vaya.
Ella, que es miles de nosotros, cambia horas en la redacción por un sillón del hospital, pero siempre regresa. Trabajar en la prensa es una inyección de autoestima. Anda con su más difícil noticia a cuesta, sin embargo, se las da de mujerona, a pesar de los 1.50 metros que la separan del piso.
Ella, como todos los periodistas cubanos, es un botón de muestra de esta sociedad con luces y sombras, sin días ni horarios para la mejor profesión del mundo. Su etiqueta es #Vivir. Vivir siempre el día después, a pesar de la noticia.

