Ha sido la campaña de su vida, para Yansue Moré. Tuvo una gran oportunidad, ¡y la aprovechó al máximo! Bateó todo el tiempo para un average cercano a los .400 y contribuyó considerablemente a la estupenda actuación de los Cazadores de Artemisa en la 64 Serie Nacional de Béisbol.
El número 66 de la tropa comandada por Yulieski González fue uno de los héroes del conjunto. De hecho, su director, aunque afirma no gustarle mencionar nombres, lo nombró entre los más destacados.
Moré sobresalió entre esos capaces de enseñarle “a una provincia y a un país entero, que cuando uno se entrega de corazón en un juego de béisbol, se puede lograr todo”.
Así que quisimos contarle a la afición artemiseña un poco más sobre este baluarte del equipo, y él accedió gustoso a revelar los detalles.
-Procedes de la capital del país, ¿cómo te fue con Industriales? ¿Cuándo decides venir a Artemisa, y por qué?
“Soy capitalino, del municipio Cerro. Participé en varios campeonatos provinciales, y gané uno, pero no hacía el equipo por decisiones técnicas. Estuve en la Liga azucarera, y Oslien Carreño me invitó a jugar la provincial por el municipio Artemisa”.
-¿Cómo fue la acogida en los Cazadores?
“Bien. Ya había buenas relaciones desde que jugué en la Serie Provincial”.
-Durante esta campaña tu rendimiento aumentó considerablemente, hasta ganar un sitio entre los jugadores regulares. ¿Cuáles fueron las causas de este resultado?
“Lo que más influyó fue la oportunidad y la confianza que me dio el director Yulieski González”.
-Has jugado como sexto, séptimo e incluso primero en la alineación. ¿En qué orden al bate te sientes más cómodo?
“Me ajusto a la alineación que ponga el director, porque tengo varias características como bateador”.
-Y a la defensa, ¿qué posición es tu favorita? Antes cubrías la primera base.
“En el jardín central o en el derecho; la primera la juego, pero no me llama mucho la atención”.
-Fuiste quinto en average, con .383 al concluir la etapa clasificatoria y sexto en jits, con 95; sin embargo, te tomaste 39 ponches. ¿A qué crees que se debe?
“Creo que por momentos cambio el sistema. Mantuve el average porque el error es mental, de selección de lanzamientos y, sobretodo por el turno al bate que ocupo: cuando estoy de primero, me poncho menos; el swing es distinto, ya estoy trabajando en eso”.
-De acuerdo con el average y los jits, serías considerado el clásico bateador de tacto, pero tantos ponches no combinan con esa descripción.
“El average refleja el contacto, ya los otros ajustes debo hacerlos. Fue mi primera vez con más de 200 turnos y, a veces, querer hacer más no es lo que se necesita. Sé cuánto produce mi equipo cuando estoy en bases, pero saber que también puedo pegar con poder quizás ocasiona el fallo; por eso digo que es mental y de selección de lanzamiento, cuando estoy en dos strikes”.
-Al inicio de la temporada, fallaste muchas veces con hombres en circulación. Después, eso cambió y sumaste 34 impulsadas (solo menos que Pepito, Osbel y Dayán, cuarto, quinto y tercero en la alineación). ¿Cómo lo lograste?
“Al principio me traicionaron la ansiedad y el pre arranque. Luego fui haciendo ajustes y teniendo más paciencia en home”.
-Hubo también momentos durante los play off en que fuiste de los pocos en descifrar el picheo rival.
“Trabajé más la zona de strike. El nivel sube y el enfoque es fundamental. Además, ya había visto muchos turnos; el bateo también es cuestión de repeticiones”.
-¿Qué opinas sobre la actuación de los Cazadores en la 64 Serie Nacional?
“Muy buena. Superamos las expectativas, jugando a la par de los hasta entonces campeones nacionales”.
-Si la dirección de Industriales te propusiera volver al equipo azul, ¿qué harías?
“No pienso en eso. Represento a Artemisa, estoy teniendo logros y me siento bien con mis compañeros de equipo”.
Por si no bastara, me cuenta que Ramon Peña, hermano de su esposa Sarhay, igualmente jugó en series nacionales. “Y ella me apoya en todos los momentos”.
El pequeño Anthuan apenas tiene cinco años. Yansue espera el momento para verle vestido de pelotero; tal vez llegue tan o más lejos que su papá.

