En medio de un complejo escenario energético y de carencias de combustible, la Dirección Provincial de Cultura en Artemisa ha puesto en marcha una estrategia, para garantizar la continuidad de las manifestaciones artísticas en todo el territorio. Lejos de paralizarse, el sector ha reajustado su programación con un enfoque comunitario, apostando por la creatividad en tiempos difíciles.
Así lo confirmó Ivón Álvarez, directora provincial de Cultura, quien supervisa el rediseño de las actividades. “Todos los municipios tienen su programación actualizada. El reajuste está dirigido a las comunidades, con un diseño para trabajar con corriente eléctrica o sin ella. De la etapa de la covid nos sobra experiencia. Lo que no puede haber es un apagón cultural, ni lo habrá”.
La nueva hoja de ruta ha movilizado a toda la red de instituciones hacia los barrios y poblados rurales. Un ejemplo de ello es la actividad comunitaria por el Día del Instructor de Arte en Finca Los Pérez, o el espacio fijo de la Casa de Cultura Mirta Aguirre, en Bauta, titulado “El patio de los sueños”. En esta iniciativa, la instructora de la Brigada José Martí, Yusleidy Arteaga, fusiona juegos tradicionales y teatro con niños y padres en la comunidad del Cayo la Rosa, como parte del programa Educa a Tu Hijo.
La jornada también ha servido para homenajear a los formadores de vocaciones. En Mariel, la biblioteca pública fue escenario de la premiación de un concurso dedicado a los instructores, y en la comunidad tuvo lugar un emotivo encuentro que reunió a los abuelos que en el pasado fueron instructores de la Casa de Cultura de ese municipio.
Uno de los puntos más altos de la programación tiene lugar en la Biblioteca Municipal Antonio Maceo, en Bauta, donde las artes visuales toman protagonismo. El joven creador Hirochi Ezquivel Carralero, miembro de la Asociación cubana de personas con discapacidad intelectual (ACPDI), inauguró su más reciente exposición: Plantas contra Zombis.
“Lejos de ser una mera referencia lúdica, la muestra se convierte en un laboratorio de ideas, donde la naturaleza y la cultura libran una batalla estética.
Con una paleta de colores vibrante y una composición meticulosa, Hirochi sumerge al espectador en un jardín surrealista. Su obra es un testimonio de que las nuevas generaciones de artistas cubanos están llamadas a renovar el panorama con propuestas frescas”, destacó la directora.
La oferta cultural se extiende también a los sectores más vulnerables. En Alquízar, la brigada Consejos de un abuelo se presentó en el Hogar de Ancianos, mientras que otra brigada cultural visitó la comunidad de El Guerrillero, en saludo al Día del Amor y la Amistad. Paralelamente, en la Casa de Cultura José María Díaz Clemente, del mismo municipio, se desarrolló un taller multidisciplinario de danza y teatro, enfocado en la técnica de expresión corporal.
Con esta constelación de propuestas, Artemisa demuestra que, en las manos de sus creadores y promotores, ni la falta de electricidad ni el déficit de combustible logran apagar la luz de la cultura.



