El 24 de febrero de 2019, tras un amplio debate popular, tuvo lugar la promulgación de un nuevo texto constitucional. Esta nueva carta magna mantiene contenidos y esencias anteriores, pero responde a una situación social diferente. A continuación compartimos seis aspectos relevantes que ilustran este salto necesario para la Cuba actual.
Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social
La Constitución define a Cuba como un Estado basado en la legalidad, donde todas las instituciones y personas están obligadas a cumplir la ley. Refuerza la idea de que la justicia social y la soberanía nacional son pilares esenciales del país.
Consolida y fortalece el sistema de derechos y garantías
La Constitución reafirma el reconocimiento y la protección de los derechos de las personas, al tiempo que actualiza el marco jurídico para ofrecer mayores garantías en su ejercicio. De esta forma, fortalece la seguridad jurídica y el compromiso del Estado con la dignidad humana y la igualdad.
Diversifica las formas de gestión y propiedad
Mantiene como principal la propiedad socialista de todo el pueblo y reconoce otras formas de propiedad, como la cooperativa, la mixta y la privada, en función del desarrollo económico y social del país. Esta disposición respalda la actualización del modelo económico cubano.
Refuerza el papel de las familias en todas sus formas
Reconoce que las familias pueden constituirse de diversas maneras y protege la igualdad de derechos y deberes dentro del hogar, promoviendo el respeto y la inclusión. Prohibe en todas sus formas la violencia.
Fortalece la estructura institucional del Estado
Establece la figura del Presidente y del Vicepresidente de la República, con mandatos de cinco años y un máximo de dos períodos consecutivos. Incorpra mediante la designación al Primer Ministro, como Jefe de Gobierno. Además, instituye la figura del Gobernador Provincial, como máximo responsable ejecutivo – administrativo en cada provincia y al Intendente en los municipios, contribuyendo a una gestión territorial más organizada y funcional.
Ratifica la soberanía popular
Declara que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente o a través de los órganos del Poder Popular. Es el principio que sustenta todo el orden constitucional cubano.


