Nunca son los favoritos de nadie. Pero los Cazadores comienzan a infundir respeto cada vez que rompen un pronóstico. Y ya se habla de su formidable cuerpo de picheo. Por eso, al cierre de la edición impresa de el artemiseño, Artemisa iba en busca de su primera victoria en semifinales ante Las Tunas.
Los vaticinios son solo eso; al final, es el terreno quien dice la última palabra. Así sucedió cuando llegaron a la discusión del título de la II Liga Élite del Béisbol Cubano (frente a Matanzas) y, nuevamente, al superar a Holguín en la 64 Serie Nacional.
Durante la actual temporada, los Cachorros los vencieron en la etapa clasificatoria 4-1; sin embargo, en el play off ocurrió exactamente a la inversa.
Los Leñadores también los dominaron 4-1 en el calendario regular, solo que esa agua pasada ya no mueve molino; ahora, comienzan de cero.
Disponer de Geonel Gutiérrez, Brander Guevara y Yunieski García para abrir los tres primeros encuentros, constituye una ventaja indudable.
Si le sumamos el liderazgo ofensivo de Dayán García, con el respaldo del siempre oportuno Osbel Pacheco, los inspirados Yansue Moré y Osmel Solano, más los efectivos Andi Cosme, Lázaro Dayán y José Antonio Jiménez, puede asegurarse que cuentan con armas para triunfar ante cualquiera.
Su punto débil esta campaña radica en la defensa; no obstante, en cuartos de final se comportó mejor.
Para la tropa dirigida por Yulieski González, incluirse entre los cuatro grandes en una Serie Nacional representa una actuación histórica. Pero quieren más, y no creen en favoritismos ni currículos de los adversarios.
Confían en que la pericia de Geonel y Yunieski, así como la endiablada recta de Brander anule a los hermanos Alarcón y compañía, en tanto la alineación cazadora acierte con sus flechas y ponga a arder la leña.



