Todavía es posible avanzar. No será fácil para los Cazadores, lo sé. La derrota de este martes los obliga, prácticamente, a ganar tres veces seguidas, aquí en su cuartel general de Artemisa… y a buscar un cuarto triunfo de regreso a Las Tunas.
Estadísticas tomadas del perfil en Facebook Cazadores de Artemisa advierten que, de 101 series que comenzaron 2–0, apenas 13 equipos lograron revertir ese escenario adverso.
Jugar en casa es muy distinto, con el apoyo de su público. Además, disminuye la presión. Serán tres bocanadas de oxígeno. Y, por supuesto, insisto en lo obvio: tienen armas suficientes para conseguir la victoria.
¿Qué ocurrió en tierras orientales? Falló lo principal: el picheo. Geonel no dominó y Brander no pudo controlar sus envíos. En un escenario como ese, no bastaba fabricar cuatro carreras en el primer partido y tres en el segundo, mientras sus rivales anotaban siete y nueve veces.
Incluso el azar les jugó más de una mala pasada, pues entradas que hubieran pasado inadvertidas se complicaron sobremanera a causa de rebotes extraños de la pelota, por el pésimo estado del terreno.
¿Que esas condiciones eran parejas para ambos conjuntos? Cierto. Sin embargo, quiso la (mala) suerte que solo perjudicaran a los nuestros y, en ambos casos, cambiaran el desenlace de un inning.
Ahora corresponde pasar página, inhalar profundo, tomar un segundo aire. Yunieski García tomará la pelota el jueves, aupado por gradas repletas de artemiseños. Un éxito ese día, redoblará su confianza para seguir ganando… y no siempre le van a batear a Geonel y a Brander; muy pocos consiguen escapar de su dominio.
Es más fácil poner estas ideas sobre la cuartilla que vencer a los bicampeones tuneros, envalentonados tras este par de sonrisas. Pero yo confío, como todos los que llenarán el estadio 26 de Julio.
La tropa comandada por Yulieski González merece ese voto de confianza y respaldo. Han hecho historia con la piel sobre el terreno. Ellos dirán cuándo termina esta batalla.



