El uniforme azul deslumbró a Yoandys Rojas Pérez desde niño, lo asegura Gregoria, su mamá. Al dialogar con ella aflora la resignación de quien lo entiende todo, por más que duela, pues perdió la vida en defensa de sus convicciones.
Discreción, integridad, pasión definen la impronta de un guantanamero y cubano que el destino trajo hasta Mariel, en específico al poblado Josefina.
Medallas por X, XV y XX años de servicios en el Ministerio del Interior; por el Servicio Distinguido y el aniversario 60 de la institución, reflejan el respeto de sus compañeros y superiores hacia Yoandys.
Pero en el recuerdo de su viuda, Ana Ivis Hernández Fabelo, el militar se agiganta. Veintidós años de matrimonio y una hija hablan de la solidez de la unión. “Era un hombre alegre, divertido, a la vez serio y respetuoso, solidario con todos, muy responsable con el trabajo».
“Amaba y defendía a su familia, se mantenía preocupado por lo que necesitábamos. Le caracterizaban las palabras hermosas para expresar sus sentimientos. Fue un excelente padre”, sostiene.
Entre besos, abrazos y deseos de fuerza, los seres más allegados despidieron sus restos mortales en el Panteón de los Caídos por la Defensa, en Mariel.
Visniel Bombú Pérez, su único hermano varón, se aferró una vez a la imagen, en una de las escenas más conmovedoras de los últimos días. Basta mirar de frente a sus ojos azules para percatarse del hondo sufrimiento.
“Habría muerto a su lado”, asegura, al tiempo que muestra cicatrices en su rostro, producto de los juegos infantiles en el Oriente del país.
Desde el 3 de enero, la marca en el alma se hizo más profunda. Tal vez el tiempo logre aliviar el dolor; por ahora, el legado de un ser intachable, como él mismo lo calificará, lo acompaña en su cotidianidad.
Otros prefieren desahogarse en las letras; por eso Dayana, la chica que crio desde los 8 años, se expresó en una carta, en la cual “no se puede describir el vacío, pero tu valor y entrega han quedado grabados para siempre… Tu esperanza de regresar se transformó en la certeza de que viviste y caíste como un héroe”.
León, gallo de pelea, así define la hija orgullosa al que luchó hasta el último aliento, los inspira y guía desde la eternidad.Yoandys motivará leyendas y esfuerzos, a favor de ideales de justicia, igualdad e independencia. Desde la sierra, el mar o la montaña, su nombre reverencia a Cuba, a toda América Latina.





