Nunca la biblioteca provincial Ciro Redondo García, de Artemisa estuvo tan solemne, tan conmovida, tan abarrotada de sentimientos y artemiseños a decenas de metros a su alrededor. Y es que el 16 de enero marca unos de los días más tristes de esta institución, aunque ya tuvo el antecedente de velar en ella los restos del Patriota Insigne que le da nombre, hoy son 32 los combatientes a homenajear.
Los valerosos cubanos caídos el 3 de enero en Venezuela, tras un viril e inhumano atentado reviven en esta jornada de dolor. Entre ellos, al centro los tres hijos de este pueblo, de quienes se enorgullecen las familias, sus compañeros y hasta quienes ahondamos en su vida en esta hora bien triste.
El Mayor Carlos Yasel Cabrera Camba, Jefe de Trabajo Político Ideológico de la UM 2133, se identifica como hermano, más que colega, del también mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Adrián Pérez Beades, quien cumplía misión internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela.
«Entre los militares más dedicados a su trabajo que conozco, uno era él. Su trayectoria fue el resultado de una vocación que cultivó desde que era niño. Por eso desde decidió entrar en los Camilitos y después en la Escuela Interarmas Antonio Maceo a estudiar Ingeniería.
“En su vida estudiantil y laboral puso siempre por delante la dedicación y la disciplina. Recuerdo la satisfacción con que me habló cuando supo que lo seleccionaron para cumplir misión internacionalista en Venezuela. Llevaba más de un año en aquel país y cuando conversábamos, reflejaba las mismas expectativas y alegrías del primer día de esa misión».
«No tengo dudas que su otro gran amor era la familia y su mayor anhelo era el regreso a Cuba para dedicarle todo el tiempo y las atenciones posibles».
“La alta entrega que mostró a su institución hasta el último día de su vida, la fidelidad a toda prueba y la coherencia para morir defendiendo una idea, constituyen el mejor legado que dejó e Adrián, para su familia y los cubanos en general. Las circunstancias de su muerte son la mejor muestra de que morir por la Patria, es vivir», asegura.
El Teniente Coronel Rousdany Martínez Hernández, con 26 años de servicio en las FAR, también accedió a contarnos del joven de 34 años de edad que laboraba junto a él en la Región Militar de Artemisa.
“Era pinareño, y eso, yo creo que también lo hacía muy noble, al tiempo que era de los primeros, de los más cumplidores, de los consagrados, muy sacrificado hasta altas horas de la noche. Y sus medallas lo confirman.
“Adrián era de los capaces de dar sin recibir, los que uno siempre quisiera tener en su batallón. Consideramos que ha sido una gran pérdida, pero también estamos listos para ser como él. Para cumplir una misión, donde sea necesario”, ratifica con gran sentimiento y voz ya quebrada por el dolor. Habrá miles de maneras de recordar a Adrián entre los suyos, de volver a sus recuerdos, de listar sus cualidades y no olvidar que como este muchacho de las Minas de Matahambre, en Pinar, devenido artemiseño del municipio de Bauta, hay otros miles de verde olivo, o vestidos de pueblo, con el corazón puesta en la paz del mundo.
Por Yudaisis Moreno Benítez y Daniel Suárez Rodríguez



