Como una carrera desigual en torno a los hombres, fueron simbolizadas las mujeres en la Cuba de 2026. Una verdad a reflexionar, pues si bien no será tanto así, hay evidencias de que aún el patriarcado social nos envuelve.
Retos sí, suficientes. Posiblemente, los del hogar, con la familia, en los centros laborales, en el barrio, en todas las esferas de la cotidianidad, no sean los únicos para quienes, al mismo tiempo llevamos en los hombros más de una responsabilidad.
Retos, lo repito, como para seguir demostrando que las mujeres son una revolución dentro de la Revolución, frase fidelista que nos ubicó en lugar cimero.
Así reflexionó Teresa Amarelle Boué, Secretaria General de la FMC, en el pleno extraordinario de la organización, en Artemisa, en el cual se enraizó El Fidel que llevo en mí, como una línea de trabajo en el Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
¿Será que la federación no tiene qué tareas cumplir en las delegaciones y bloques, como lo hizo a inicios de 1959?
Quienes respondan negativamente, se equivocan. Quizás, como nunca antes, necesita este país que las mujeres líderes de la organización de masas apoyen a las familias, vulnerables o no, intercambien con las jóvenes acerca de su preparación personal, de las relaciones sexuales tempranas, de la droga como un flagelo de nuestros días.
Pero para eso, y más, debemos creérnoslo, por ello en el pleno Taimí Duarte Hernández, secretaria general de la FMC en la provincia, explicó las prioridades de 2026, no sin antes reconocer indicadores medibles logrados con creces en el año precedente.
“La plantilla de cuadros está cubierta en su totalidad en los 11 municipios. La provincia logró el 92,2 % de integración de las jóvenes de 14 años a la organización. El 94,4 % de las federadas de Arte- misa cumplieron con su aporte a la organización”, aseguró.
¿Y esos números dicen que estamos bien? No seré categórica en la respuesta, porque si algo debe ocupar a la federación es fortalecer y capacitar a las dirigentes de base.
Todo parte del funcionamiento. De concretar la unidad en las delegaciones y bloques. Es ahí donde se visualiza la solidaridad de los vecinos en tiempos complejos, el apoyo a los ancianos solos, el aporte a la limpieza comunitaria, el control a hechos de delito, corrupción e ilegalidades y otras incidencias que distinguen a las federadas.
Si en el año 2025, a pesar de los laberintos, la FMC lo califica como un año de resultados en indicadores medibles; 2026 debe ser superior, pero que lo sea más a lo subjetivo, a los valores, a los sentimientos.
Además, la impronta de buscar las genuinas huellas que, en los 67 años de historia de la Revolución cubana, ha dejado en disímiles mujeres la figura del Comandante en Jefe, no solo es una tarea, es un compromiso.
Si cada quien mira a su delegación de seguro hay mucho por contar, de maestras, de campesinas, de obreras… de la obra fidelista en las de acero y miel.
Las mujeres de ayer son muy parecidas a las de hoy. No hay modas que cambien el interior de patriotismo y amor por el suelo natal y la familia.
¿Alguien lo duda?
Entonces, pongamos a relieve en el año del centenario de Fidel, por qué las cubanas no perdemos la ternura y traspasamos los umbrales de los complejos momentos, para andar regalando, tal vez lo más preciado del sexo femenino, su sonrisa.

