Lo mejor de esta marcha es descubrir jóvenes que entienden perfectamente a Martí, y encienden sus antorchas no solo como símbolo de homenaje, sino como llama viva de compromiso, de memoria y de futuro.
Así lo advirtió Jorge García Laurido, presidente de la FEU en la Facultad de Ciencias Médicas de Artemisa, frente al Mausoleo a los mártires de esta tierra heroica.
Tampoco los jóvenes de la Generación del Centenario salieron con la llama en alto únicamente a recordar al Maestro, sino a encarnarlo, pues con su luz abrieron el campo de la Revolución.
Y ahora, en el año del centenario del Comandante en Jefe, son los estudiantes de hoy quienes toman la antorcha, para reafirmar… que la historia no se contempla, se asume; que la Revolución no se hereda, se defiende.
Nuestra respuesta es unidad; mientras haya un joven dispuesto a alzar su antorcha con dignidad y coraje, habrá Revolución, futuro y esperanza, declaró el dirigente estudiantil.
“Marchamos con la frente en alto, la historia en el pecho y el porvenir en las manos. Que esta noche no solo sea un homenaje sino una promesa, la de seguir siendo dignos de Martí, de Fidel y de cuantos entregaron su vida por la justicia y la libertad. ¡Que la luz de nuestras antorchas ilumine el camino de la dignidad, la verdad y la victoria!”
Gladys Martínez Verdecia, integrante del Buró Político y Primera Secretaria del Comité Provincial del Partido; Ricardo Concepción Rodríguez, el Gobernador; así como otros dirigentes del Partido, del Gobierno y las organizaciones de masas, lideraron la marcha desde el Mausoleo.
Al llegar al Parque Libertad, canciones de contenido patriótico y la voz de José Carlos García Sánchez, presidente de la FEU en la Universidad de Artemisa, enfatizaron las certezas martianas de los allí reunidos.
“Esta noche no caminamos solo con pasos, caminamos con la historia. Cada llama que oscila en la oscuridad, es un latido del 28 de enero de 1853”, expresó García Sánchez.
“Martí no nos convoca al recuerdo, nos convoca a la batalla. Miramos esta antorcha, y no vemos solo madera y fuego; vemos el desvelo en la fragua preparando la guerra necesaria; vemos el yunque donde se forjó el Partido Revolucionario Cubano. Esta es la antorcha de la acción y la construcción, de la denuncia y la resistencia.
“¿Y qué tierra más martiana que esta para entender que el mensaje de Martí es uno solo: independencia o muerte?
“Por eso, en esta marcha, cada paso es un ‘ya estamos en combate’. Cada llama es un repudio a la sombra que aún pretende alargarse sobre Cuba. Cada joven que cargue esta antorcha grita, sin palabras, que la rosa blanca se defiende con lealtad y con puño firme.
“No marchamos con odio; marchamos con el amor feroz que Martí profesó por nuestra América, con el amor que nos obliga a defender nuestra cultura, nuestra paz y nuestro proyecto social de cualquier amenaza.
“Que al final de esta marcha el fuego no se apague en nuestros pechos, que se convierte en chispa en los talleres, en luz en las escuelas, en calor en los hogares, y en fuego eterno en la vigilancia de nuestra patria. Llevemos esta antorcha con la dignidad de los que saben de dónde vienen. ¡Que viva en nosotros José Martí!


