La caravana anuncia la llegada de algo grande. Arropado en la enseña nacional recorrió el mayor Adrián Pérez Beades el último tramo de vida en esta tierra de coraje.
Tras la entrada a su pueblo de Bauta lleva a los lados el cortejo de la gente que ha salido para despedirlo como se merecen los hombres valientes.
Ya en el campo santo es más notable el abrazo de sus coterráneos. Vuelve a entristecer el rostro de su amada Olga.
Luce tan débil, tan asustada. No hay, ni habrá consuelo para esta mujer. Nunca adivinó que aquel mensaje de amor, en la llamada habitual de cada noche, sería el último.
La acompañan otros familiares, amigos, compañeros que llegaron con flores para rendir el tributo.
Al dirigirse a la multitud reunida allí, Yamile Mena Peña, Primera Secretaria del Partido en Bauta, calificó los hechos del 3 de enero, donde fueron asesinados los combatientes cubanos por agresores imperialistas, de repugnantes y absurdos.
Advirtió que la sangre derramada fortalece aún más los lazos de hermandad entre Cuba y Venezuela.
Ofreció otra vez a las familias el respeto y el compromiso de que este sacrificio vivirá eternamente en cada cubano digno.
La muchedumbre escuchó consternada. Hizo fila para ofrecer su solemne mensaje de adiós.
Presenciaron este homenaje final, Gladys Martínez Verdecia, Primera Secretaria del Partido en Artemisa, y el Jefe de la Región Militar de Artemisa, general de brigada, Luzardo Montenegro Rosales.














