En las últimas horas, los acontecimientos relacionados con Venezuela han generado un fuerte impacto informativo a nivel internacional. Las noticias hablan de acciones directas de un Estado sobre el territorio de otro, de decisiones adoptadas fuera de los cauces multilaterales habituales y de una situación que rápidamente trasciende el plano político interno para situarse en el centro del Derecho Internacional.
En escenarios como este, donde la información circula con rapidez y las interpretaciones se multiplican, resulta necesario detenerse y mirar los hechos desde las normas que regulan la convivencia entre los Estados. Para Cuba, estos debates no son ajenos. El respeto a la soberanía, la no intervención en los asuntos internos de los Estados y la solución pacífica de las controversias han sido principios constantes de su política exterior y forman parte del consenso básico del Derecho Internacional.
A continuación, algunas preguntas y respuestas que ayudan a entender qué está en juego desde el Derecho.
¿Por qué lo ocurrido en Venezuela tiene relevancia jurídica internacional inmediata?
Porque implica la actuación de un Estado en el territorio de otro. En ese momento, el asunto deja de ser interno y pasa a estar regulado por normas internacionales que buscan limitar el uso de la fuerza y proteger la soberanía de los Estados.
¿Qué principio central del Derecho Internacional se ve comprometido?
El principio de soberanía y de no intervención. Cada Estado ejerce autoridad sobre su territorio y ningún otro puede intervenir por la fuerza sin una base jurídica clara y reconocida.
¿Qué establece la Carta de las Naciones Unidas sobre el uso de la fuerza?
La Carta prohíbe, como regla general, el uso o la amenaza de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Este principio es uno de los pilares del orden internacional contemporáneo.
¿Existen excepciones a esa prohibición?
Sí, pero son muy limitadas. Solo se permite el uso de la fuerza en dos supuestos: la legítima defensa frente a un ataque armado real o inminente, y la autorización expresa del Consejo de Seguridad de la ONU para preservar la paz y la seguridad internacionales.
¿Puede un Estado actuar unilateralmente alegando razones políticas o de seguridad?
No. El Derecho Internacional no admite decisiones armadas basadas únicamente en valoraciones políticas. Las acciones de fuerza deben ajustarse a criterios objetivos y a procedimientos colectivos.
¿Qué función cumple el Consejo de Seguridad de la ONU en estos casos?
Es el órgano encargado de evaluar si una situación justifica el uso de la fuerza. Su papel es evitar que los Estados sustituyan el Derecho por la fuerza militar.
¿Existe una autorización del Consejo de Seguridad para las acciones ocurridas?
Hasta el momento, no se ha hecho pública ninguna resolución que autorice el uso de la fuerza. Desde el punto de vista jurídico, este es un elemento determinante.
¿Por qué se afirma que puede existir una violación de la soberanía?
Porque actuar militarmente en el territorio de otro Estado sin su consentimiento ni respaldo del Consejo de Seguridad contradice el principio de integridad territorial y de no intervención.
¿Qué ocurre con la inmunidad de los jefes de Estado?
El Derecho Internacional reconoce inmunidad a los jefes de Estado en ejercicio frente a la jurisdicción penal extranjera. Esta protección busca evitar conflictos entre Estados y no depende de afinidades o desacuerdos políticos.
¿Eso significa impunidad?
No. Significa que existen vías específicas, generalmente multilaterales, para exigir responsabilidades. El problema no es la rendición de cuentas, sino hacerlo fuera de los mecanismos legales establecidos.
¿Influye que algunos países no reconozcan a un gobierno?
El reconocimiento político no elimina las normas jurídicas. Aunque existan disputas sobre legitimidad, el respeto a la soberanía y a las reglas internacionales sigue siendo obligatorio.
¿Qué postura ha defendido históricamente Cuba ante situaciones como esta?
Cuba ha sostenido de manera constante la defensa de la soberanía, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y el papel central de las Naciones Unidas en la preservación de la paz internacional.
¿Por qué esta postura resulta relevante hoy?
Porque la normalización de acciones unilaterales debilita las garantías jurídicas que protegen a todos los Estados, especialmente a aquellos con menor poder político o militar.
¿Qué consecuencias jurídicas internacionales pueden derivarse de estos hechos?
Pueden producirse reclamaciones diplomáticas, debates en organismos internacionales y un debilitamiento del sistema multilateral si este tipo de actuaciones se acepta como normal.
¿Por qué preocupa tanto el precedente que se crea?
Porque el Derecho Internacional se construye también a partir de la práctica de los Estados. Si se rompe la regla de no intervención, otros podrían invocar ese mismo argumento en el futuro.
¿Cómo impacta esto en América Latina y el Caribe?
La región ha defendido históricamente la no intervención y la solución pacífica de los conflictos. Cualquier quiebre de esos principios afecta la estabilidad regional y el equilibrio entre los Estados.
¿Qué enseñanza deja este momento desde el Derecho?
Que el respeto a las normas internacionales es una necesidad práctica para evitar que el uso de la fuerza se convierta en la regla y no en la excepción.
Hablar de estos hechos desde el Derecho no implica desconocer la complejidad política del escenario internacional, sino asumir que, precisamente en momentos de alta tensión, las normas jurídicas son un límite frente a la arbitrariedad. Cuando la fuerza se adelanta al Derecho, no solo se afecta a un Estado concreto, sino a la arquitectura misma que intenta ordenar la convivencia internacional.
Para Cuba, la defensa de la soberanía, del multilateralismo y del papel central de las Naciones Unidas no es una postura coyuntural, sino una convicción sostenida en el tiempo. Comprender lo ocurrido desde esta perspectiva permite a la ciudadanía formarse un criterio propio, informado y crítico, y recordar que el respeto al Derecho Internacional no es un obstáculo para la justicia, sino una condición indispensable para la paz y la estabilidad entre los pueblos.



