Los asaltantes del Moncada que partieron desde Artemisa lo hicieron para vivir eternamente. ¡Y sí que lo lograron! Están en la memoria y las acciones de un pueblo que jamás abandona sus raíces heroicas.
Esta es sin dudas la esencia del texto Del Moncada, los muchachos de Artemisa, de las autoras María de las Nieves Galá y Felipa Suárez Ramos, presentado por segunda ocasión en predios artemiseños, esta vez en la Biblioteca Provincial Ciro Redondo García.
La obra, que rescata la memoria de los jóvenes del terruño que participaron en la gesta del 26 de Julio, regresó hasta aquí justo cuando el pueblo honraba a su Patriota Insigne, en el 68 aniversario de su caída en combate.
En presencia del coronel de la reserva Roque Ernesto Garrigó Andreu, director de la Casa Editorial Verde Olivo, y Daniel Suárez Rodríguez, presidente provincial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, el intercambio profundizó sobre la trascendencia de estas sentidas páginas para la identidad y la historia patriótica de Artemisa.
Garrigó Andreu subrayó que la disciplina y la prioridad a la causa e ideales fueron pilares para aquellos jóvenes, que supieron identificar la lucha armada como única alternativa al derrocamiento de la tiranía, sabiendo que era muy poco probable regresar vivos de aquella misión.
Por su parte, Suárez Rodríguez enfatizó que esta obra es la primera en reunir de manera completa la historia de los moncadistas artemiseños, comenzando por los antecedentes de rebeldía y combatividad del pueblo. Mencionó los vínculos de Fidel con Artemisa, la relevancia de la Logia Evolución, La Matilde y el Mausoleo, así como el porqué de la significativa presencia de 28 artemiseños en el asalto. «Ninguno dijo que no. Todos los que llegaron fueron a combatir», recalcó.

María de las Nieves Galá León, coautora, expresó su alegría por la concurrencia de jóvenes y amigos. Reafirmó su incondicionalidad hacia Artemisa y sus raíces familiares en Pijirigua. Señaló la importancia de hablar y pensar para los jóvenes, a quienes está dedicado el libro.
“La obra no fue concebida inicialmente como un libro. Fue Felipa quien me animó a compilar reportajes y testimonios para el periódico Trabajadores. La idea era contar historias de vida más allá de lo escrito y mostrar a los moncadistas como seres humanos en sus relaciones más íntimas con madres, hermanos y novias”, reveló.
“Este resultó un esfuerzo motivado por el valor de cada testimonio y por el reto de entrevistar sobrevivientes como Ramón Pez Ferro y Gelasio Manuel Fernández Martínez”.
Galá León, una vez más, resaltó la valía de Ciro Redondo García, cuyo aniversario de muerte coincidió con la presentación del texto, y destacó la admiración que sentían por él, Fidel y el Che.
Evocó la solicitud que hizo el Guerrillero Heroico para otorgarle el ascenso póstumo de Ciro a Comandante tras su muerte en el combate del Mar Verde, donde una cruz de madera con la frase «ahí había caído un héroe» señalaba su lugar de descanso. “Por esa sangre tan generosa que se dio, hay conquistas que nosotros tenemos que defender”, enfatizó María de las Nieves.

