Pedro Peña rodó satisfecho con destino a casa. En la parte de atrás de su silla llevaba colgada una jaba con varias libras de carne de cerdo, a solo 18 pesos cada una. “¿Quién puede quejarse? Es un precio muy bueno y despachan bien en la pesa”, se apresura a decir este anciano discapacitado, a la salida del punto de venta en Artemisa de la Cooperativa No Agropecuaria (CNA) La Victoria, de Bahía Honda.
Con el número 109 en la lista para comprar, a Xiomara Pérez, trabajadora del Lavatín ubicado en la avenida 28 de Enero, le correspondió ser la primera el sábado 13 de junio, tras quedarse de la jornada anterior. Pero ya es la segunda vez que accede a estos cárnicos tan demandados. “¡Magnífica oferta! ¡Ojalá que nunca nos falte!”
Y de verdad resulta incomparable. Ningún otro establecimiento estatal, ni mucho menos particular, ofrece carne de cerdo a la población a semejante precio. Cada martes y sábado llega un camión procedente de Bahía, con un promedio de 800 libras para vender al pueblo.
“¡Tremenda idea: una de las tantas cosas que se pueden hacer, cuando pensamos en la gente y no en el enriquecimiento de unos pocos!” Así defiende este empeño Liosbel Sandoval, el administrador.
¿La fórmula?
La cooperativa compra los cerdos fuera de convenio con la Empresa Porcinos, a 30 pesos la libra de carne en pie, y venden nueve de cada diez animales a empresas que pagan a 4.50 CUC el kilogramo de cerdo en banda. Con lo recaudado en esa venta, subsidian la carne destinada a la población.
Aunque el precio a las empresas permite bajar a 18 pesos la que paga el pueblo, estas también ganan: de tal modo consiguen lo que usualmente no logran, pues no tienen acceso a la producción porcina estatal, antecedidos en prioridad por el turismo y el consumo social. Además, les cuesta menos que los 5.00 CUC a Frutas Selectas.
Osmel Aroche, presidente de la CNA, alude a los entresijos de este espléndido afán. “La merma al sacrificar los cerdos alcanza el 32%. A eso le sumamos operaciones necesarias como trasladar dos pipas de agua (a las cuales abastecemos de combustible) hasta la fábrica de hielo ubicada en Cabañas, para traerlo y poder conservar la carne.

“Pero esa cantidad de hielo no es suficiente. Contratamos con la fábrica de Guanajay y con el central 30 de Noviembre, en San Cristóbal, para completar entre seis y ocho toneladas. Igual hay que añadir el pago a los trabajadores involucrados. Todo ese gasto operacional incrementa el costo hasta unos 48 pesos cada libra”.
A este hombre capaz de convertir en realidad un sueño tras otro, le enorgullece revelar que han empleado más de dos millones de pesos en subsidiar 130 toneladas de carne (de las 1 300 acopiadas).
“A inicios de 2019 vendimos la libra a 20, luego a 18, con un margen de utilidad de 10-12%. Y solo en el primer trimestre de 2020 fueron 60 toneladas a ese precio”.
Sin embargo, el 17 de enero de este año abrió una nueva etapa para la CNA, al inaugurar un punto de venta en la cabecera provincial. “Es el modelo de apoyo de una Cooperativa No Agropecuaria de Bahía Honda a Artemisa. Hasta el cierre de abril, esa unidad vendió 22 toneladas de carne y otras 11 de subproductos de cerdo.
“Ha tenido el impacto social esperado, en correspondencia con nuestros principios de contribuir con la alimentación del pueblo sin los precios abusivos habituales”.
Todo un suceso
Parece como si a un local tan pequeño le pudiera caber Artemisa entera. Llegan hasta allí desde los sitios más disímiles del municipio, sin necesidad de que ningún medio de comunicación les informe sobre su generosa obra. Por supuesto, no todos compran en el día, a veces ni siquiera la próxima vez, pero saben que les tocará, pues el abastecimiento se mantiene.
“Algunos preguntan por qué no vendemos más, sin saber cuánto esfuerzo requiere esto. Al principio vivimos varios hechos detestables, antes e incluso ya con la COVID-19. Entonces, nos organizamos mejor.
