Desde hace un par de años el nombre de Jesús Herrera Jaime se ha destacado en el voleibol cubano. Su ascenso al equipo grande de Cuba y su inserción, poco después, en la Liga Argentina catapultaron su carrera a planos estelares, incluso llegó a convertirse en subcampeón panamericano en Lima 2019.
Jesús rindió al máximo en sus dos temporadas en tierras gauchas, donde vistió los colores primero del Obras San Juan y luego del Bolívar Vóley, el club más laureado de ese país. De allí salió con par de galardones como el mejor sacador de la Liga, mientras era elegido igualmente en dos ocasiones como el opuesto con mejores números.
Tras ese excelente rendimiento, el portentoso artemiseño de 1,94 metros de estatura mostró al mundo estar listo para empeños mayores… y pronto los tendrá, pues enfrentará un nuevo reto en un país donde este deporte ha crecido mucho últimamente: Francia.
Por estos días fue noticia su inclusión, junto a otros dos compañeros del elenco cubano, en el club francés Chaumont Volley-Ball 52 para jugar la próxima temporada. Tras esta buena nueva, el artemiseño contactó con él vía electrónica y, aquí tenemos sus declaraciones.
¿Cómo te sentiste al saber de tu contrato en Francia?
“Muy feliz. Es un paso importante en el avance de mi carrera deportiva; demuestra que estoy listo para asumir retos mayores y jugar en equipos de más nivel. Halagado también de que desde Europa se hayan fijado en mi juego. Trataré de estar a la altura”.
¿Qué tal tu experiencia en la Liga Argentina?
“Fue una experiencia excepcional. Logré crecer muchísimo como voleibolista y conocer a jugadores de altísimo nivel que me ayudaron a mejorar, pues compartí con ellos y hasta subí al podio con ellos.
“Estoy muy agradecido de los entrenadores de allá por mi mejoría, sobre todo Juan Serramalera, quien confió en mí; siempre tendrá mis respetos, nunca voy a olvidar sus consejos. Esos logros son en buena medida gracias a él.
“Argentina también me permitió conocer a mi verdadero ‘hermano’ varón: Osniel Melgarejo. Transitamos juntos estos años por el Obras San Juan y por el Bolívar Vóley. Hemos desarrollado una gran amistad, y ahora jugaremos los dos en el Chaumont 52. Espero que podamos seguir compartiendo juntos nuestros logros, y crecer mucho más.”

¿Qué significa para ti representar a Cuba sobre una cancha de Voleibol?
“Lo es todo, más allá de que no juegue lo deseado porque mi ‘estilo’ o mi forma no son del gusto del entrenador y no me da margen de error. Pero eso no me detiene; cuando puedo, salgo a dar el máximo a la cancha, lleno de orgullo por vestir los colores de mi Cuba”.
¿Cómo se llega a ser un voleibolista de talla internacional en una provincia carente de infraestructura para su práctica al alto nivel?
“Simplemente te tiene que gustar mucho el deporte, para no darte por vencido. A mí siempre me encantó el voleibol. Solo debía entregarme el doble que los demás y, cuando estuve a punto de rendirme y no jugar más, algo me empujó a seguir hacia adelante y mire ahora: todo ese sacrificio ha traído muchos beneficios”.
Con sus actuaciones, Jesús ha puesto a Artemisa tan alto como la malla que en este precioso deporte separa las dos canchas, una provincia donde el voleibol tiene mucho terreno por delante y que ya trabaja en esa infraestructura de donde deben salir más campeones de la talla de Jesús Herrera, un hijo de Artemisa que cuando golpea el balón… lo hace con la fuerza de todos sus coterráneos