Una triste recordista
7:30 pm. - 24/09/2017 0 comentarios | | |

Una triste recordista

El servicio meteorológico privado Accuweather estimó que los daños de Irma ascenderán a 100 000 millones de dólares y los de Harvey, que arrasó el estado de Texas (sur) hace unas semanas, unos 190 000 millones, lo que equivale en total a 1,5 pun­tos del PIB de Estados Unidos.
Elena Milián Salaberri elenams18081966@gmail.com

¡No! Me niego a pensar en la posibilidad de algún otro fenómeno capaz de batir los récords del huracán Irma; son casi 10 rasgos capaces de colocarlo en el más alto lugar de la furia de tales fenómenos meteorológicos que, entre el primero de junio y el 30 de no­viembre, vuelven los ojos del mundo hacia el Atlántico y su ruta de ciclones.

Antes de mencionar sus marcas —ojalá imbatibles—, considero oportuno meditar sobre cuánta responsabilidad tenemos los seres humanos en el “poderío” destructivo de la naturaleza.

El cambio climático, en pos del cual se ha llamado tanto a capítulo a la humanidad, para no pocos —fundamentalmente los paí­ses poderosos—, es un concepto acerca del que mucho se estudia y se hizo poco; digo se hizo porque ya hay una brecha irremedia­ble, sí, insalvable, que conduce a fenómenos naturales cada vez más potentes.

Las emanaciones de gases nocivos, la tala indiscriminada de bosques, la extrac­ción desmedida de combustible fósil…, no sé cuántas desidias, llevan al actual calenta­miento global y con él a hechos capaces de pasar cuenta a un alto costo.

Sin ánimo de disertar, aquí les van algunos de los récords de Irma: los 300 kiló­metros por hora con los que azotaron sus vientos fueron la mayor cifra registrada en el Atlántico abierto. No fue categoría 6 por­que, simplemente, tal escala no existe, pero la proporción del sistema Saffir-Simpson lo haría acreedor de otro nivel.

Cumplió 37 horas con vendavales sos­tenidos de —al menos— 180 millas por hora (290 km/h), según los reporte del Servicio Nacional de Huracanes, un récord en los archivos de la era satelital (a partir de 1966). La marca anterior la sostenía el tifón Hai­yan, que azotó principalmente a Filipinas en 2013, con vientos sostenidos de 290 km/h durante 24 horas.

En concordancia, el Servicio Meteoroló­gico francés presentó a Irma como el ciclón de categoría 5 más duradero jamás regis­trado, al mantenerse en tal nivel por tres días.

Y, en combinación con Harvey, Irma marcó otra plusmarca: Estados Unidos nunca había tenido dos huracanes con cate­goría 4 en el territorio continental.

Visto así, lo catalogo de incompatible con la vida. De ahí que el hecho de lamen­tar muertes incluso en Cuba, es otro motivo para estar todos alerta.

No percibo otra nación con la cultura científica, estatal y ciudadana para enfren­tar en lo posible la temporada ciclónica: ejercicios Meteoro, Defensa Civil, expertos en Meteorología, medios para la comuni­cación, vocación solidaria, son cualidades típicas de este archipiélago.

Sin embargo, no está de más llamar a la disciplina y dejar ese apego al desafío para neófitos: vivir es un soplo en el universo, pero el viento no nos lo ha de abatir.

A escasos días de su azote, y cuando aún las estadísticas pueden cambiar, la cifra de muertos relacionadas con el paso devasta­dor de Irma por el sureste de Estados Unidos alcanza ya la treintena, sin una cifra defini­tiva de las autoridades estadounidenses y sin conocer el balance final de daños y pér­didas materiales.

Agencias noticiosas como AFP y EFE hablan de cifras oscilantes entre 38 y 43 fallecidos en el Caribe, donde abatió casi una decena de países de manera directa.

Las consecuencias de Irma en el servi­cio eléctrico de Florida, Estados Unidos, las sintieron 3,5 millones de clientes, que repre­sentan el 33% de los usuarios del estado, y permanecieron desabastecidos incluso varios días después del paso del huracán.

El servicio meteorológico privado Accuweather estimó que los daños de Irma ascenderán a 100 000 millones de dólares y los de Harvey, que arrasó el estado de Texas (sur) hace unas semanas, unos 190 000 millones, lo que equivale en total a 1,5 pun­tos del PIB de Estados Unidos.

Por otra parte, la firma de análisis de catástrofes AIR Worldwide estima que el daño ocasionado por este último meteoro a las propiedades aseguradas en Estados Unidos oscila entre los 20 000 y los 40 000 millones de dólares, con una destrucción en el Caribe de entre 5 000 y 15 000 millones de dólares.

Haciendo honor al significado de su nombre “aquella con gran fuerza”, Irma dejó un lastre de desolación. Pero igual creo sirvió, de modo trágico, para avivar con­ciencias a favor de la Pachamama, la Madre Tierra, que hoy clama por su supervivencia y la nuestra.

Irma a su paso por las antillas menores. Foto: Tomada de Internet
Irma a su paso por las antillas menores. Foto: Tomada de Internet
4:45 pm. - 09/05/2014 0 comentarios | |

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