Supersticiones, ¿verdad o ficción?
4:15 pm. - 22/02/2019 1 comentario | | |

Supersticiones, ¿verdad o ficción?

Así fui probando en todos los lugares a los que iba… decía algo malo y todos: “Oye, toca, toca madera” o “¡solabaya!”, “cancela”, “alabaosidio” (una palabra muy rara, que me parece no existe, pero así es como suena).
Myrla Pizarro de la Uz myrla@artemisa.cip.cu

Hice en cierta ocasión un comentario negativo en mi grupo de amistades por algo a lo que temía, no recuerdo exacta­mente ahora, creo que fue por un viaje a la Isla de la Juventud que planeábamos para las vacaciones, sobre que había que tener cuidado por si el avión se caía y saltó una primero: “¡niña, ni qué Dios lo quiera, toca, toca madera!”

Y así todas las demás, una detrás de la otra, buscando el más pequeño pedazo de madera que tuviesen cerca y hasta que yo no toqué no terminaron. Te quita las desgracias al parecer, y es que el cubano es tan supersticioso como pocos en el mundo y cuando algo pueda pasar enseguida brincan.

Lo difícil es, en este mundo moderno donde el plástico, el metal y el polie­tileno se alzan como los materiales más empleados, encontrar un trozo de madera en medio de la conversación, pues si se hace un rato después, ya no vale nada, es todo un reto.

Así fui probando en todos los lugares a los que iba… decía algo malo y todos: “Oye, toca, toca madera” o “¡solabaya!”, “cancela”, “alabaosidio” (una palabra muy rara, que me parece no existe, pero así es como suena).

Aún tengo en mi mente, este y otros fines de año, las calles llenitas de agua, a las 12 de la noche los cubos volaban casas afuera, para sacar lo malo o como cuando uno se siente bajo de ánimo, siempre hay quien dice báñate con flores blancas y perfume.

En las bodas ponte algo nuevo, algo viejo y algo prestado, no pases por debajo de las escaleras, si pasa una estrella fugaz pide un deseo igual si se te cae una pestaña y la compartes con el más cercano, sin decir nunca qué deseaste porque no se te cumple.

Jamás decir los planes o sentarse encima de las mesas, no ver a la novia con el traje antes de la boda, no celebrar a los niños mientras comen o duermen, o si una embarazada observa un eclipse de luna o toca su barriga al ver una estrella fugaz o cometa, es muy popular la afirmación de que la criatura nacerá con una marca en su cuerpo; mi papá tiene una en el brazo y hasta el día de hoy he escuchado que ese fue el motivo, no tirar piedras al techo ajeno porque tarde o temprano te pasa lo mismo que criticaste, cuidado con abrir una bote­lla de bebida y no echar un poco en el suelo, si te pica una mano disfruta, que vas a entrar en dinero o lo vas a gastar depende de la mano, si te pica un oído hay alguien hablando de ti, de todo. Es que son tantas cosas.

La superstición es algo que caracte­riza a casi todos los nacidos en la Isla. Al cubano Félix Varela le preocupaba la educación de las personas en una “equi­librada religiosidad”, despojada de las supersticiones y ambiguas devociones que primaban en muchos ambientes populares. Pero este fenómeno sigue ahí y en algunos con mucha fuerza. Todo el mundo quiere poner las cosas a su favor y no tener que sufrir las consecuencias.

El proceso de formación de la identi­dad e idiosincrasia cubanas, que resultó derivado de la interacción entre culturas tan variadas como la española, la afri­cana y la china, provocó que la nación se constituyera como símbolo de diver­sidad, en la que las figuras insignes del catolicismo tienen cabida en el mundo espiritual de la santería.

De esa forma, el país no solo se nutrió de concepciones europeas y católicas respecto a los mitos, supersticiones y creencias, sino que heredó símbolos y doctrinas arraigadas a otras religiones, que constituyen partes del sincretismo religioso que existe en Cuba.

Esta mezcla fue extrapolada a otras esferas de lo social, como el arte, y pasó a formar parte del sujeto cubano que, aun­que no practique ninguna religión, posee una ideología estrechamente vinculada con todas aquellas culturas cuyas creen­cias forman parte del acervo de la nación, y ahí es donde veo la magia: de una manera u otra, de generación en genera­ción o por mañas adquiridas por los más cercanos, nuestras costumbres, fuer­tes y arraigadas no se olvidan, y eso nos distingue y nos identifica, en cualquier lugar del mundo en donde estemos.

Paranoica ya o supersticiosa, estas líneas las guardé dos veces y en varias computadoras, rezando para que les gus­tara el comentario y lo leyeran todo hasta el final; por si acaso, toqué madera.

4:45 pm. - 09/05/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

roilan
- 2019/03/14 - 15:09
1
saludos realmente haz escrito sobre cosas mitos o realidades que desde que tenemos usos de razon estamos escuchando, pero recuerda algo existe. acuerdate que los cubanos somos una mezcla de tantas culturas que por eso es que somos unicos. gracias por tu cronica me gusto me llamo la atencion, la lei y no obstante toca madera, escribeme a mi correo

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