Ser joven y martiano
9:15 pm. - 26/01/2018 1 comentario | | |

Ser joven y martiano

Todavía lo leo, me remonto a aquella época y corre por mi sangre el compromiso de mantener libre e independiente esta tierra que nos vio nacer.
Alejandro Lóriga Santos a.losantos@cmbs.icrt.cu

Recuerdo con mucha satisfacción las clases que dedicaban mis profesores al estudio de la vida y obra del más universal de todos los cubanos: José Martí. Era imposible el silencio; estábamos inquietos en nuestros pupitres, y aprendíamos de las facetas del Apóstol que en ocasiones entristecían y la mayoría de las veces evidenciaban la fortaleza espiritual de un hombre que murió joven.
Con el paso de los años fuimos creciendo, y del mismo modo lo hizo la pasión por conocer e investigar más sobre quien legó cientos de motivos para seguir triunfando. Fue Martí el revolucionario que fundó el Partido, unió a su pueblo y lo lanzó a la lucha. Fue el delicado amante de las palabras que “con un lenguaje universal no conoció de tiempos ni distancias”. Es la historia viva que todavía conmueve a millones de personas en el mundo.
También aprendimos del maravilloso libro titulado La Edad de Oro, escrito por él, con enseñanzas para los pequeños lectores de América que andan en búsqueda del amor, la justicia, el conocimiento y los valores humanos.
En sus páginas supe de Pilar, la niña rica que me inculcó a compartir con los demás, a respetar y conmoverme ante los hechos de la vida. Está la atrevida Nené, quien nos demuestra cuánto implica la desobediencia y, a su vez, manifiesta lo valioso de reciprocar el cariño.
Más tarde, en otros niveles educacionales, conocí los Cuadernos Martianos disponibles en las escuelas, a los que debo un inolvidable encuentro con Abdala, poema dramático escrito expresamente para la Patria: en esos versos esboza sus ideales y ofrece una visión anticipada de su vida.
Todavía lo leo, me remonto a aquella época y corre por mi sangre el compromiso de mantener libre e independiente esta tierra que nos vio nacer.
Soy joven, aún no concluyo mis estudios universitarios; sin embargo, cada vez más me asombra el porqué de La Edad de Oro y el valor de los diálogos de Abdala. Reviven en mí los sucesos que nos depararon el triunfo de la Revolución cubana, y me tropiezo a diario con una realidad que hace diferente a Cuba de otras naciones del mundo, en materia de educación, salud, familia e igualdad.
Más que joven me considero martiano, porque Martí es un eterno joven imprescindible en los momentos actuales. Su ejemplo y doctrinas sirvieron para construir el presente, gracias a las gloriosas hazañas lideradas por Mella, Villena, Frank, Fidel… Y entonces pregunto: ¿qué nos toca a las nuevas generaciones para mantener esas conquistas?
Primero: estudiar, prepararnos y hacernos hombres de bien. Con eso llegará la valentía y el orgullo de sentirnos revolucionarios, seguidores de la historia iniciada en 1868. No se trata de esperar la orden, sino de anticiparnos, de responder ante cualquier amenaza o engaño de un vecino del cual Martí nos alertó.

Lo más importante resulta demostrar al mundo que somos los encargados de salvaguardar la independencia y la soberanía, en aras de enriquecer la solidaridad y el internacionalismo.
El Maestro nos dejó millones de razones para formarnos y crecer. Desde las universidades, los centros de trabajo, los barrios o un órgano de prensa como este, nos corresponde dotarnos de modestia, humildad y patriotismo. Son tiempos difíciles, el camino en ocasiones se torna rocoso, apenas existen minutos para el descanso, pero andamos, tal y como él lo quería.
Hoy, en mi aula, donde los conocimientos fijan nuestro futuro profesional, está en la voz de profesores como Magalis, Juanito o José Fernández (Pepe) el placer de venerar con orgullo a José Martí, ese que con su pluma trajo al presente poderosas palabras, al expresar que “es de jóvenes triunfar”.

4:45 pm. - 09/05/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Bety
- 6:18 am.
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Hola Muy lindo artículo!!!! Me identifico mucho con lo que acabo de leer. Yo considero que cada vez más tenemos que prepararnos y hacer bien no, sino excelente las cosas, yo siento que en estos tiempos la sociedad cubana está retrocediendo y se lo estoy achacando a la falta de educación. A nosotros nos toca revertir eso, nos toca cambiar la cosas para que el país mejore, nos toca hacer de algún modo que la gente quiera trabajar.Creo que es un problema gravísimo que tenemos, que muchos jóvenes no quieren estudiar ni trabajar. Bueno y todo eso manteniendo nuestra soberanía. No coincido contigo en que hay que demostrarle al mundo ...,Yo creo que si hacemos bien las cosas el mundo solito se dará cuenta, y así gastamos menos recursos en nuestra imagen hacia afuera y más en mejorarnos por dentro. Saludos. Atentamente, Bety

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