¡No al “antihabla”!
1:00 pm. - 08/03/2018 1 comentario | | |

¡No al “antihabla”!

Pido a los teóricos, a profesores y maestros que estudien dónde comienzan las interinfluencias, si es el “antihabla” o procacidad lo que ha calado digamos, por citar un ejemplo, en el reguetón -conste que no soy detractora total del género, pero sí de su forma burda-, si sucede a la inversa o qué ocurre, pues cada vez más se escuchan las frases de mal gusto en parques, transportes y otros espacios públicos
Elena Milián Salaberri elenams18081966@gmail.com

No es un concepto, carezco de argumentos para esbozarlo siquiera: el “antihabla” es una preocupación, quizás un alerta sin ánimos de conservadurismo, censura o aburrimiento, intentos que resultarían pecaminosos en un pueblo tan creativo y picaresco como el cubano.
Primero, me permito una breve definición del habla como acto individual por medio del cual una persona hace uso de una lengua (idioma) para poder comunicarse, elaborando un mensaje según las reglas y convenciones gramaticales que comparte con una comunidad lingüística determinada. Es un proceso por tanto, activo al extremo.
Esa propia dinámica, al decursar, ha validado a escala de la Real Academia de la Lengua Española innumerables vocablos surgidos de la imaginería de cada nación, región o localidad, que también imprimen determinado rasgo a su modo o norma de emplear el idioma y, en el caso de Cuba el gracejo popular ha llevado el doble sentido desde el lenguaje coloquial incluso a la poesía (no antipoética) y a la música.
Y ahí está la cuestión; se puede ser atrevido, audaz y simpático sin llegar a la vulgaridad que, en mi opinión, ha ganado un espacio abrumador con peligro de salirse de todo control. Si estoy equivocada-ojalá sea así-, por favor, les pido me escriban y me libren del error, del miedo de ver cómo un país con índices de instrucción competitivos a escala mundial corre el peligro de degradarse en una cosa tan reveladora del nivel educacional como es el habla.
Pido a los teóricos, a profesores y maestros que estudien dónde comienzan las interinfluencias, si es el “antihabla” o procacidad lo que ha calado digamos, por citar un ejemplo, en el reguetón -conste que no soy detractora total del género, pero sí de su forma burda-, si sucede a la inversa o qué ocurre, pues cada vez más se escuchan las frases de mal gusto en parques, transportes y otros espacios públicos, ante menores incluso. Verlo como normal, créanme que alarma.
Si bien los avances tecnológicos propician la difusión de “música antipoética” por encima de los medios oficiales, que tampoco asumen una posición totalmente radical para enfrentar el problema, creo en la existencia de bases legales y de orden capaces de controlar un tipo de violencia en proliferación, que es la ejercida contra el pudor ajeno.
Desde mi humilde tribuna periodística y basándome en la idea escuchada a propuesta de un joven-fíjense un joven cubano preocupado por el tema-, propongo una cadena a favor del buen gusto, de la cortesía: si escucha en su alusión más cruda una referencia fálica o sexual, no la repita, no le sonría. Por eso no dejará usted de ser un buen cubano ni destruirá el mito seductor de un país famoso por la simpatía de su gente. Todo lo contrario.
Si he sido partidaria de no pocos “anti” como actitud en la vida, no creo en el “antihabla”, por su esencia involutiva en el desarrollo psicosocial e indigna para una nación llamada a preservar, entre sus conquistas, la capacidad de hacerse entender combinando gracia y respeto.

4:45 pm. - 09/05/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Bety
- 7:58 am.
1
Hola. Muy buen artículo, y un tema bien llevado y traído. Tengo varias opiniones al respecto. Una es que este tipo de vulgaridades que escuchamos ya sea en el reguetón o el trap o los nuevos géneros es una manera que han encontrado los jóvenes de demostrar su inconformidad con el sistema moral imperante, a nivel mundial, es un fenómeno que se ha dado en otras ocasiones. Por otra parte es reflejo de la incultura también, si no la hubiera, de una forma muy natural no fuera aceptado en Cuba, sin embargo lo es. De aquí pueden derivarse dos posibles situaciones: o se ataca el hecho de que no hay poesía en las letras y simplemente lo que no sea moralmente correcto no se expone(eso puede conllevar a un incremento de la búsqueda de este tipo de canciones), aunque puede hacerse de una manera más inteligente y es educando desde pequeño a apreciar lo que se hace con esfuerzo, lo que requiera creatividad; o simplemente no se ataca y se deja que la sociedad evolucione de forma natural y eso hará que lo que es vulgar y molesta a nuestros oídos hoy, en un futuro simplemente carezca de ser algo llamativo, y solo se deje de hacer canciones donde hablen de sexo de forma tan explícita. En el primero de los casos necesitaríamos mucho esfuerzo, porque está involucrada la tarea de educar, y casi siempre que está involucrado en la solución de un problema educar, requiere bastante esfuerzo, por parte de todos, empezando por el gobierno. Esfuerzo que mucha gente no está dispuesta a hacer, porque desde hace mínimo 15 años que no se habla de otra cosa, de cómo hemos empeorado a nivel cultural, y sencillamente no ha habido cambios. Saludos

ESCRIBIR COMENTARIOS

*Los textos que aquí se publiquen representan la opinión de los internautas. No obstante el periódico se reserva el derecho de publicar aquellos comentarios que tengan palabras obscenas, ofensas o emitan criterios en contra de los principios de nuestra Revolución.
SECCIONES