Mis letras más emocionantes
1:45 pm. - 22/07/2018 1 comentario | | |

Mis letras más emocionantes

Pocas veces me he emocionado tanto con algo escrito por mí, pero no fui el único, más de uno dejó escurrir alguna lágrima, aunque seguramente fue por la alegría del momento. Entonces sentí que había puesto mi granito de arena a esa gran celebración, pese a que —como pedí— casi nadie supo que tales palabras salieron del teclado de mi máquina.
Osniel Velasco Hernández osnielvelazco10@gmail.com

Todo comenzó con una petición un poco extraña. Una maestra de la escuela primaria de mi barrio, mi escuelita Hatuey —en la que cursé quinto y sexto grados—, me buscó para que le hiciera un comunicado y leerlo en la graduación de quienes culminaron sus estudios allí.
Mi reacción fue una mezcla de asombro y duda. “Nunca he hecho nada como eso; los periodistas tenemos una forma muy particular de escribir”, le respondí. Pero ella no me pedía unas palabras como las de la mayoría de los actos: quería un “escrito bonito”, para desearle éxitos a los muchachos y alentarlos a seguir sus estudios con las mismas ganas mostradas en la primaria.
Desde ese momento supe que esa idea no podía dejarla pasar por alto, aunque significara exprimir mis neuronas un poco más esta semana. Me comprometí a escribirle algo sencillo a la par de emocionante, y sobre todo sincero para iniciar aquel relevante acontecimiento; además, “me alumbró el bombillito para este trabajo”.
Unos días después cumplí mi promesa, y le entregué las 30 líneas más conmovedoras y sinceras que he escrito en mucho tiempo. Con los ojos brillosos de agradecimiento, me invitó más de una vez a la ceremonia que se realizaría-digamos- en el punto neurálgico del pueblo, a la vista de todos para hacerlos partícipes de aquel acontecimiento, otra idea genial.
La fecha señalada, tras llegar del trabajo, descubrí un ajetreo inusual en la plazoleta del barrio. Globos, mesas, adornos, música y flores le devolvían el esplendor a este lugar. Un rato más tarde regresé en busca de la “noticia”, y me encontré en un ambiente que solo viví en mis graduaciones del preuniversitario y la universidad.
Todos con la elegancia que merecía la ocasión, padres y chicos, estos últimos —los 10 agraciados— eran el centro de la atención. Las muchachitas parecían sacadas de un álbum de los 15 años, con sus vestidos blancos. Ellos de cuello y corbata, como hombres hechos y derechos.
La gente del pueblo se congregó en el lugar. Detrás de los chicos de sexto grado, muchos de sus compañeritos más pequeños fueron a “despedirlos” de impecable uniforme. Tras las notas del Himno Nacional, otra joven maestra subió al escenario y comenzó a leer mis palabras…
Pocas veces me he emocionado tanto con algo escrito por mí, pero no fui el único, más de uno dejó escurrir alguna lágrima, aunque seguramente fue por la alegría del momento. Entonces sentí que había puesto mi granito de arena a esa gran celebración, pese a que —como pedí— casi nadie supo que tales palabras salieron del teclado de mi máquina.
Aquella entrada pronto quedó atrás, y dio paso a una cadete de voz espectacular, quien interpretó par de canciones. Luego los muchachos recibieron sus títulos de graduados, un ejemplar de La edad de Oro y una hermosa flor de las manos de sus madres.
Al agasajo se unió la mismísima presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular y, al igual que todos, les deseó lo mejor en la nueva etapa que estos jovencitos iniciarán pronto.
Tras varias intervenciones, incluso de los propios niños, concluyó la fiesta. Un vecino y amigo me pidió que publicara algo sobre lo sucedido; le dije que ya estaba en mi mente. Al final de aquel acontecimiento solo pude sentirme agradecido por mi pequeño aporte, y desear con todas mis fuerzas que los muchachos siguieran mis consejos.
Sin dudas, en el pueblo no se vivía algo tan emocionante desde hacía mucho. La idea de involucrar a todos los vecinos y hacer de un acto sencillo algo memorable, no podía dejarla pasar por alto.
Hoy sumo estas líneas a aquellas donde los exhorté a ser hombres y mujeres de bien, les deseé el mejor futuro posible, y les pedí que alguno regresara como profesional a su “vieja y linda escuela” para retribuirle —como hice yo con esas palabras— lo hecho por nuestra formación.
 

4:45 pm. - 09/05/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Jose Manuel Rod...
- 10:49 pm.
1
Se que fue un acto memorable, vi las madres de los muchachos trabajando duro para dar una graduacion merecida despues de tanto esfuerzo y estudio, pero lo mejor muchos en el pueblo estaban involucrados, cuan bueno seria poder ver a nuestros niños, que ya van a ser jovencitos juntos y disfrutando de una recreacion sana, y nosotros los mayorcitos que ahora vamos a ver alli a nuestros nietos, tranquilos porque su educacion va segura

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