Juguemos a ganar todos
9:15 pm. - 11/03/2019 0 comentarios | | |

Juguemos a ganar todos

Dosificar el tiempo de juego con artefac­tos tecnológicos, compartir las actividades recreativas y controlar la música que con­sume permitirá a su hijo una presencia en el recuerdo de la infancia, y será el principal protagonista de sus sueños

POR UCHY M. PERDOMO ENG

Los celulares y los tables tienen cada vez más incidencia en la vida familiar. Ya existe esa idea de “si vamos a tener un bebé hay que comprar un table”. No dudo que ciertos matrimonios incluyan el equipo en la inmensa y costosa lista de compras de la canastilla.

Desde luego, no estoy ajena a las posi­bilidades que ofrecen para entretener a los pequeños cuando una mujer debe ocuparse de alimentarlo, mimarlo, lavar pañales, atender el hogar y, además, dedicar unos minutos para cuidar su apariencia y mantener el amor de pareja.

Tampoco me niego al uso de las nuevas tecnologías. Estas facilitan la enseñanza de canciones, proponen jue­gos y dibujos animados atrayentes. Resulta válido utilizarlas para enrique­cer el desarrollo cognitivo.

Hace unos días estuve en la consulta de oftalmología pediátrica en el poli­clínico de especialidades en Bauta. La licenciada Inalvis Saavedra, optome­trista y la doctora Mavis Soto repetían las mismas preguntas a cada mamá que acudía con su hijo: “¿Tiene celular o table? ¿Juega mucho con ellos?”

Allí escuché decir a las especialistas que prevalece un aumento de enfermeda­des oftalmológicas en los niños, originado por el esfuerzo visual al que están siendo expuestos los infantes, quienes muchas veces se niegan a separarse de los jue­gos virtuales, esos no tan inocentes, con sublimes mensajes inducidos.

Papá, mamá, abuelos, ¿ya contaron el tiempo que lleva su pequeño pegado a una pantalla? Sí, está tranquilo, no hay golpes, arañazos ni huesos partidos. El niño está en casa y no molesta. ¡Qué felicidad! Le garantizo que los daños son más agresivos aunque no se notan.

Nahelis, Lía y Lorena tienen nueve años. Ya asisten a la consulta de oftal­mología por astigmatismo, miopía y baja visión. Otros padecen autismo inducido, y no son pocos. Una causa adyacente a sus padecimientos ya la sabemos: uso indis­criminado de teléfonos y tables. No haga oídos sordos. Deje los audífonos a un lado y escuche esta llamada de atención.

Recuerde cuánto nos divertimos en los parques infantiles, las cosquillas que le pro­vocaba en la barriga subir cada peldaño de la canal o el mareo de la hamaca elevándose. No deje morir los juegos del Escondido, La Chata, el Rabo al burro o el Chucho escondido.

Seguro extraña las excursiones en grupo, creerse que era El Zorro, Los Hermanos Iznaga y Los papaloteros. Tal vez prefiere ser el justiciero del Babujal, Sandy para cuidar a Flipper o María Sil­via junto a Elpidio Valdés.

Dosificar el tiempo de juego con artefac­tos tecnológicos, compartir las actividades recreativas y controlar la música que con­sume permitirá a su hijo una presencia en el recuerdo de la infancia, y será el principal protagonista de sus sueños.

Deje al niño saltar suiza, rasparse las rodillas corriendo, gritar y reír. Aprove­che que han regresado los patines para que monte los de su vecino o preste los que le compró. Enséñele a compartir cuanto tiene y a utilizar lo que le ofrecen. Contribuya a transmitir las tradicio­nes cubanas. Nuestros retoños merecen también sentir la vida real en sus rostros. Juguemos a ganar todos.

4:45 pm. - 09/05/2014 0 comentarios | |

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