Ese día ha llegado
12:45 pm. - 27/10/2017 0 comentarios | | |

Ese día ha llegado

Los ejemplos en este sentido serían innumerables. Probablemente cada uno tendría algunas historias que contar. Y creo que pocos escapan a la vorágine tecnológica que nos envuelve: unos porque la emplean para trabajar y otros para “entretenerse”.
Arlenis Duarte Diego arlenisduartediego@gmail.com

Ideal para reflexionar sobre la era en la cual vivimos algo que sentenciara Albert Einstein: “Temo el día en que la tecnolo­gía supere nuestra interacción humana, el mundo tendrá una generación de idiotas”.

Para nada estoy en contra de los avan­ces tecnológicos, como tampoco creo que lo estuviera el Premio Nobel que tanto con­tribuyó con el desarrollo de la ciencia. Pues, usados de forma racional, constituyen una excelente herramienta para el ser humano. Sin embargo, sí me preocupa la adicción que la misma provoca, sobre todo, en las nuevas generaciones.

Impresiona ver cómo un niño de cinco años hace maravillas con un celular: lo enciende, lo apaga, busca juegos, y algu­nos, un poco más grandes, hasta instalan aplicaciones. Alarmante entonces resulta ver cómo la mayoría prefiere aislarse en un mundo digital, incluso, por encima de la interacción humana.

Los niños deben aprender todo cuanto está a su alcance. La educación constituye un derecho que debe respetarse. Pero dejar que todo el tiempo estén frente a una com­putadora o el televisor para mantenerlos tranquilos y controlados y no permitirles el juego con otros niños es una violación de sus derechos.

No logro entender, aunque lo ana­lice millones de veces, cómo un videojuego puede ser más entretenido que un partido de fútbol o béisbol con los amigos del barrio donde, además se fortalece el cuerpo con la práctica deportiva.

De igual forma me sorprende una pareja de novios o un grupo de amigos que decidan salir y durante el viaje se pierdan los benefi­cios de la comunicación, pues cada uno lleva sus audífonos escuchando la música de su preferencia.

Los ejemplos en este sentido serían innumerables. Probablemente cada uno tendría algunas historias que contar. Y creo que pocos escapan a la vorágine tecnológica que nos envuelve: unos porque la emplean para trabajar y otros para “entretenerse”.

Celulares, tablets, computadoras, IPod y un sinnúmero de aparatos forman parte inseparable de nuestra vida. ¿Cuántos no hemos regresado después de caminar algunas cuadras porque dejamos en casa el teléfono o nos cuesta levantarnos de las PC para comer? Sin embargo, hay momen­tos en los que deberíamos hacer una parada y dedicar tiempo a lo que realmente es importante.

De qué vale toda la tecnología, el inter­net y el desarrollo si no hacemos un alto para atender a nuestra familia, nuestros amigos. Una buena meta sería desenchufarnos un poco de los aparatos y conectarnos más con la gente, no por correo, por Facebook o Imo, sino a la antigua: tocando la puerta, llegando de sorpresa, hablando hasta que duela la lengua…

De qué vale toda la tecnología, el inter¬net y el desarrollo si no hacemos un alto para atender a nuestra familia.  Foto: Tomada de Internet
De qué vale toda la tecnología, el inter¬net y el desarrollo si no hacemos un alto para atender a nuestra familia. Foto: Tomada de Internet
4:45 pm. - 09/05/2014 0 comentarios | |

ESCRIBIR COMENTARIOS

*Los textos que aquí se publiquen representan la opinión de los internautas. No obstante el periódico se reserva el derecho de publicar aquellos comentarios que tengan palabras obscenas, ofensas o emitan criterios en contra de los principios de nuestra Revolución.
SECCIONES