Entallar uniformes y mecanismos
11:30 am. - 01/07/2018 0 comentarios | | |

Entallar uniformes y mecanismos

Habrá que buscar alternativas, viabilizar soluciones, acercar mecanismos al propio centro escolar, pues en temas de uniforme, del otro lado también está la mayoría de las familias que prefieren disponer de unas cinco prendas superiores y de dos a cuatro inferiores.
Yudaisis Moreno Benítez yudaisismoreno@gmail.com

En estos meses el trajín con los uniformes escolares de mano en mano siempre es recurrente, en tanto para algunas familias constituye una verdadera odisea la elemental norma de identidad e igualdad de los niños cubanos en sus escuelas, según convenios de los Ministerios de Educación y Comercio Interior.
Una cola, de las obligadas, y las “coleras”, ya comunes incluso ahora de mensajeras como forma de ganarse la vida, chicos casi “sin talla”, por ser grandes o pequeños para su edad, más flacos o más gordos, son parte de la cotidianidad de la mayoría de las madres y padres.
Igual lo son las mínimas condiciones de permanencia, iluminación, almacenamiento, exhibición… de algunas unidades donde venden, y otros sitios donde revenden —casi comunes también—, además de cazar costureras o sastres —cada vez menos presentes— para acomodar blusas o sayas.
Mientras, otras tienen preocupaciones mayores como la de Liudmila Sánchez Mojena, vecina de Calle 52
# 1902, en la ciudad capital, quien asegura (en misiva a nuestro periódico) ser una mujer trabajadora con un hijo de 14 años, sin uniforme ni esperanzas.
“El curso 2017-2018 no pude acceder al uniforme otorgado para octavo grado. Cada vez que me dirigí a la tienda no había para ese grupo de edad (imagino que hable de la talla), y se le rompieron los dos del inicio de la secundaria. La solución fue que asistiera con un ‘pitusa’ a las clases hasta finales de mayo, cuando me debía acercar a la Dirección Municipal de Educación para recibir un vale”.
No obstante, Liudmila cuenta su decepción al escuchar que “nada pueden hacer, pues ya no existe disponibilidad de uniformes para Secundaria Básica”.
¿Y ahora? ¿Vuelve su hijo en ‘pitusa’ a la escuela en septiembre? ¿Busca alguno que se le haya quedado a un compañero de aula? ¿Lo compra a quienes revenden esta prenda a precios incomprensibles, a pesar de ser subsidiada por el Estado cubano? Compartimos esas preguntas y la duda de quién podrá dar respuestas, o mejor, soluciones.
Cierto que los centros escolares emiten los bonos identificados por el color de cada enseñanza, con los datos de la provincia, el municipio y la escuela, además del nombre del alumno, sexo y grado, de acuerdo con el proceso de otorgamiento de continuidad de estudios; bonos con carácter intransferible y caducables el último día del presente año.
Las normativas estipulan dos uniformes para el nuevo ingreso en todas las enseñanzas y quinto grado de Primaria y Especial, además de uno en primero, segundo, tercero, cuarto y sexto grados de ambas educaciones, igual en octavo grado, en onceno de preuniversitario y en segundo y tercer años de la Enseñanza Técnica y Profesional, Oficios y Especial.
Pero, entre col y col debe haber una brecha para casos como el de Liudmila, el cual conoce la dirección del centro, quien debe tener potestad para autorizar bonos o vales.
Y en verdad lo confirmé con la Dirección Municipal de Educación: aun cuando existe un déficit de una centena de uniformes en las tiendas de la ciudad capital, según la matrícula de Secundaria Básica, se hubiera podido incluir este caso. Al parecer, falla una de las grandes necesidades que obstaculizan nuestros avances: la comunicación, asegura Yuliet Placeres, subdirectora a esta instancia.   
Mas, en el contexto escolar coincidimos en que un alumno sin uniforme o incorrectamente vestido, es casi un problema, pues falsea una intención distintiva de nuestro sistema educacional.
No resulta difícil entender la rotura de una de las piezas, que le quede corta, estrecha u otra situación en alumnos (más en la adolescencia); claro, situaciones aisladas y que con la mira de los docentes evitarían otros deslices.
¿Cómo exigir alejar las modas del uniforme escolar, si en la misma formación un estudiante exhibe un jean o un pulóver con este o aquel letrero? Se puede complejizar el escenario incluso en Secundaria, donde muchos quieren llevar su manera de vestir al aula y marcar diferencias.
Habrá que buscar alternativas, viabilizar soluciones, acercar mecanismos al propio centro escolar, pues en temas de uniforme, del otro lado también está la mayoría de las familias que prefieren disponer de unas cinco prendas superiores y de dos a cuatro inferiores.
¿Y cómo lo logran sin el autorizo? Casi siempre —para no ser absoluta— con ilegalidades intermedias, “pero necesarias”, pues igual estarían dispuestas a pagar un precio razonable, sin subsidio, de liberarse la venta de uniformes. Una respuesta solo posible con más producción y mejor comercialización, incluso la cual debe comenzar a pensarse desde cada localidad.
Repensar, revaluar cómo uniformar a todos los alumnos según sus enseñanzas, y despojar los jeans de esa formación mañanera debe tener voluntades unánimes. ¡Juntémoslas!

El trajín con los uniformes escolares de mano en mano siempre es recurrenteImagen: Tomada de Granma
El trajín con los uniformes escolares de mano en mano siempre es recurrenteImagen: Tomada de Granma
4:45 pm. - 09/05/2014 0 comentarios | |

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