Conocer engrandece
3:45 pm. - 04/11/2015 0 comentarios | | |

Conocer engrandece

La tontería de quienes evaden el aprendizaje es como una muerte en vida, capaz de alejar a posibles amigos y hasta parejas. Ellos siguen la fórmula de que mientras más conocen del mundo más complican su existencia. Olvidan que el culto al conocimiento puede ayudarnos en la búsqueda de un lugar ameno en medio del universo convulso
Myrla Pizarro de la Uz myrla@artemisa.cip.cu

Lamentablemente no todos reconocen la oscuridad que implica para un ser humano el no ejercer su capacidad intelectual. El conocimiento es como una luz que permite descubrir el mundo circundante y ver, además, hacia el interior de las personas y de uno mismo.

A diario tropezamos por ahí con seres que limitan sus temas de conversación a las prendas o la mesa, porque su mundo se reduce solo a eso; aquel que solo puede hablar de su carro, la moto, las carteras nuevas, o quien compra un par de zapatos y no hace más que mirarse —y obligarte a mirar— hacia sus pies. Por lo regular, uno se sienta a conversar con ellos y a los cinco minutos empieza a sentir asfixia.

La tontería de quienes evaden el aprendizaje es como una muerte en vida, capaz de alejar a posibles amigos y hasta parejas. Ellos siguen la fórmula de que mientras más conocen del mundo más complican su existencia. Olvidan que el culto al conocimiento puede ayudarnos en la búsqueda de un lugar ameno en medio del universo convulso.

La vida se expande a medida que le aportamos sabiduría; cada conocimiento nos hace tener perspectivas más amplias, llegar más lejos, tener “luz más larga”. El conocimiento es el árbol que nos han legado nuestros semejantes, con su afán laborioso.

Nuestra deuda consiste en aportarles a los demás los frutos que de él recojamos. Eso convoca a no alejarnos de joyas tan valiosas como los libros, relegados por quienes se acogen a las nuevas tecnologías, desdeñando el aporte que estos pueden hacer a nuestra sapiencia y vocabulario.

Múltiples caminos nos conducen a la sabiduría. Los medios masivos de comunicación y la computación con sus redes de Internet ofrecen mucha información, los museos y las diversas manifestaciones artísticas, así como la conversación —no el chapoteo de palabras sin sentido que no van a ningún lugar— con familiares o amigos, en fin todo lo que acontece a nuestro alrededor nos aporta cultura, siempre y cuando estemos aptos para apreciarla. Una simple calle, las construcciones de nuestro pueblo, la vegetación, la manera de vestirse o andar de la gente, todo.

Ser ignorante es como meterse a vivir dentro de una botella, limitar la existencia hasta el sinsentido.

Cuando alguien dice: “estoy aburrido, no tengo nada que hacer”, está declarando su carencia de inquietudes, sin percatarse que a cada segundo ocurren incontables cosas en el mundo. En la medida en que nuestra necesidad de saber entra en estas interrogantes el aburrimiento se anula.

Si dejas volar tu imaginación y vives con la mente despejada y dispuesta a descubrir secretos en lo más mínimo que veas, la vida será un encantamiento constante, la cultura dará la armonía para romper cualquier esquema que aprisione los días. Mientras más se estudie más amplio será el horizonte, y más largo y placentero el camino.

“La vida tiene goces suavísimos, que vienen de amar y de pensar”, escribió José Martí y, penosamente hay quienes se pierden estos placeres. Pero no seas tú: indaga, investiga, llena tu existencia de inquietud por respuestas, no te quedes en el medio del camino, aunque sepas que las respuestas no tienen fin.

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4:45 pm. - 09/05/2014 0 comentarios | |

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