Un concierto que nos falta
10:45 am. - 13/10/2018 0 comentarios | | |

Un concierto que nos falta

No hay nada impostado en Lo Cortez no quita lo Cabral. La cultura se derrama sobre el escenario de una manera tan sencilla como auténtica y cautivante
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Hace ya algún tiempo, en el canal Clave de la Televisión Cubana, tuve la suerte de disfrutar de un breve (brevísimo más bien) fragmento del antológico concierto Lo Cortez no quita lo Cabral, protagonizado por los cantores argentinos Alberto Cortez y Facundo Cabral.

Debo haber escuchado (que no visto) decenas y decenas de veces este fabuloso concierto: a las piezas musicales interpretadas por ambos, a dúo, o a una sola voz (La vejez, En un rincón del alma, No me llames extranjero…) se suman los más agudos chistes y las más profundas reflexiones, sobre todo de Cabral, acerca del amor, el sexo, la amistad, la poesía, la libertad, la esperanza, la humanidad…

No hay nada impostado en Lo Cortez no quita lo Cabral. La cultura se derrama sobre el escenario de una manera tan sencilla como auténtica y cautivante. Facundo, conversador natural y filosófico, humorista de lujo y poeta de fina raza, lleva la voz prima a la hora de promover y transmitir las ideas más luminosas de este concierto, por donde desfilan, seguramente sonriendo, los fantasmas descomunales de Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Ernesto Sábato, Juan José Arreola, Juan Rulfo…, para ayudarlo a decir:

-En mi pueblo había un solo policía y un solo ladrón. Por eso cuando se nos perdía algo, ya sabíamos quiénes podían ser.

-Mi madre fue mi primera buena noticia. Se llamaba Sara y la elegí como madre por las mismas razones por las que Dios la eligió como hija.

-Hablando de Buenos Aires, Borges decía que era la ciudad más europea de América y la más americana de Europa.

-¿Cómo se puede vivir en aquello que no se ama?

-Me gusta ver al león en libertad, espléndido bajo el Sol del mediodía.

-Mi abuelo, el coronel, se pasaba la vida haciéndole la guerra en el pueblo a cualquiera que pensara diferente.

-Cada cantor es una buena noticia porque cada cantor es un soldado menos.

Lamentablemente, Facundo Cabral murió acribillado a balazos en Ciudad de Guatemala el 9 de julio de 2011, por obra y gracia de un matarife que descargó su rabieta o cobró sus haberes a costa de la vida del ser equivocado.

Pero el autor de No soy de aquí ni soy de allá dejó para la memoria joyitas como Lo Cortez no quita lo Cabral, un verdadero ejemplo de amor a los hombres y a ese mundo que “a pesar de tanto loco y tanto suicida, sigue siendo un paraíso”, tal como pensó de nuestro planeta el Facundo que un día se fue a cuidar leprosos junto a la Madre Teresa en la ciudad de Calcuta y otro día murió destrozado por el odio más terrible.

Y ahora, mientras vuelvo a escuchar por centésima vez las voces de Alberto y Facundo, vuelvo a preguntarme: ¿no habrá oportunidad para que la Televisión Cubana retransmita, de manera íntegra, un concierto tan especial como este?, ¿no habrá manera de que lo haga después que lo promueva como promueve algunos seriales de violento y sangriento “linaje”?

¿Por qué, si estrellitas musicales de medio pelo, productos del marketing más ramplón, son presencia permanente (y sospechosa) en la pantalla casera, no puede ocurrir lo mismo con intérpretes de primera como los mencionados argentinos?

Creo que fue un teórico inglés el que dijo: “pretender una televisión culta es como pretender perfumarle el hocico a un cerdo”. Tarea vana, ¿no? Sin embargo, toca a nosotros, habitantes de una sociedad distinta, apostar por la no resignación, no darnos jamás por vencidos, porque sabemos que una televisión más inteligente puede ser posible.

Y lo será, siempre y cuando se nutra de opciones y conciertos como el mencionado, y como otros (que los hay y recientemente los hemos visto) capaces de hacernos más generosa la vida y más coherentes los pensamientos en medio de una marea infectada por tantas opciones mediocres.

4:45 pm. - 09/05/2014 0 comentarios | |

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