Casualidades, de las buenas
12:00 pm. - 22/10/2018 1 comentario | | |

Casualidades, de las buenas

No siempre tienes la oportunidad de revivir aquellos años de la temprana juventud, cuando chicos de casi todos los rincones de esta provincia coincidimos en un apartado lugar de la geografía ariguanabense para estudiar —fundir, como decíamos nosotros— y labrarnos el camino a la universidad, a la adultez
Osniel Velasco Hernández osnielvelazco10@gmail.com

Dice un viejo refrán que no están escritas. ¿Quién sabe? Quizás sí, solo a veces no esperamos que pase algo en un momento específico, menos una de esas cosas que cambian el ritmo y marcan la diferencia en lo que pudo ser un día cualquiera, aburrido u ordinario más. Pero no, ahí llega la casualidad y sin esperarlo te alegra la jornada.
Sí, porque hay casualidades buenas y malas, pero vamos a centrarnos en las buenas, en esas que uno quisiera le sucedieran todos los días; es más, a cada hora. De las que después puedes contarle a tu familia y amigos, y de seguro también los alegrarás.
Hay muchas cosas que pudiéramos catalogar como casualidades de las buenas, y hace poco viví dos en días seguidos: me remontaron a mis años en el IPVCE Mártires de Humboldt 7.
Por las carambolas de la vida —bueno, la casualidad—, conocí a dos hermanas graduadas recientemente de esa misma institución ¡nuestra escuela! Por casi media hora, y un café de por medio, nos pusimos al día en todo lo que pudimos y a la vez rememoramos a mucha gente importante para nosotros.
Para mayor asombro, una de ellas es la mejor amiga de uno de mis más queridos compañeros, uno de los cuatro hermanos que hice allí, con quien compartí los picotillos de galleta y el refresco caliente, las noches de guardia y las guerras de agua, esa época inolvidable.
Y al otro día, mi casualidad preferida: encontrarme por puro azar alguna amistad —mientras más años lleves sin verla mejor— y, además, disponer de tiempo para solamente hablar, para “actualizarse”.
El lugar predilecto: una guagua. Ahí es donde más suelen ocurrir, y ya de paso amenizas el viaje con una buena charla, recordando viejos tiempos, las mejores y peores situaciones, las risas y los recuerdos, los amigos en común…
Hacía unos cinco años ya, la última ocasión también fue en una guagua, ¡y de casualidad! Aquella vez tuvimos menos tiempo, apenas un par de paradas, pues las clases y la universidad nos aguardaban. Ahora pudimos conversar un poco más, no lo suficiente ni lo que yo quería, pues la distancia entre dos pueblos se me hizo demasiado corta, aunque fue suficiente para hacer fluir estas líneas.
Por casualidad, miro a hacia mi izquierda y me parece ver un rostro conocido, la enfoco bien y en apenas un segundo nos reconocemos. Por suerte, no hubo ese momento incómodo del será o no será. Era mi amiga del pre, lo supe al instante. Automáticamente una sonrisa se dibujó en nuestros rostros, una casualidad vino a alegrarnos el día.
El abrazo y el beso “de rigor” no podían faltar, y, claro, las preguntas de rigor para ponerse al día. Los kilómetros pasan y tú apenas te das cuenta, sabes que debes quedarte cerca pero si alguien no te lo recuerda podrías llegar a cualquier otro lugar, e igual te sentirías alegre.
No siempre tienes la oportunidad de revivir aquellos años de la temprana juventud, cuando chicos de casi todos los rincones de esta provincia coincidimos en un apartado lugar de la geografía ariguanabense para estudiar —fundir, como decíamos nosotros— y labrarnos el camino a la universidad, a la adultez.
No siempre tienes esa oportunidad que, cual máquina del tiempo, te devuelve el uniforme azul y la corbata, te hace recordar las maldades y los errores en cada examen, a cada uno de los profesores, y te enteras de qué fue de la vida de muchos de tus compañeros a los que no has tenido la suerte de ver, pero esperas encontrarte en cualquier momento, de pura casualidad.
 

Hay muchas cosas que pudiéramos catalogar como casualidades de las buenas, y hace poco viví dos en días seguidos: me remontaron a mis años en el IPVCE Mártires de Humboldt 7
Hay muchas cosas que pudiéramos catalogar como casualidades de las buenas, y hace poco viví dos en días seguidos: me remontaron a mis años en el IPVCE Mártires de Humboldt 7
4:45 pm. - 09/05/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Cucarachon
- 2018/10/31 - 15:08
1
Ufff, de casualidad me encontre con este articulo. Por pura casualidad yo tambien estudie en "la humboldt". Tengo que darme una vueltecita por artemisa y quien sabe si me encuentro con los viejos amigos con los que hace años no hablo. Creo q pasare por el trabajo de uno, esta bastante centrico. Le voy a caer de sorpresa a Morlindo.

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