Bodas: ¿sueños o pesadillas?
7:30 pm. - 24/11/2017 1 comentario | | |

Bodas: ¿sueños o pesadillas?

“Que todas las noches sean noches de bodas, que todas las lunas sean lunas de miel…” Joaquín Sabina
Myrla Pizarro de la Uz myrla@artemisa.cip.cu

Las flores nunca han faltado, junto con las cintas y cuanto adorno sea posible para engalanar un sitio donde los recién casados celebran sus bodas, y el vestido blanco es imprescindible. El matrimonio siempre se ha asumido de maneras muy particulares, pero todos coinciden en ignorar si tales ceremonias son sueños o pesadillas.

Pese al amor tan grande que puedan tenerse las parejas, el monto total para realizarlas, con “todas las de la ley”, asciende cada año.

Las costumbres son muchas y las familias, llevadas por esta fidelidad a las tradiciones, hacen “de tripas corazón” porque en sus bodas no falte absolutamente nada de cuanto “debe haber” en una típica boda cubana. Luego, los supuestos meses más hermosos o románticos se convierten en una locura semejante a la de un día de parto.

La vida pasa a tener otro ritmo, como si el mismo tiempo no alcanzara y hasta a él hubiese que apurarlo. “Corre que hay que averiguar dónde nos venden las flores, apúrate que el encargado de alquilarnos el local ya está allí, mira a ver si tu prima quiere que la niña sea la damita para buscar el traje parecido al de la novia, sacaron velas verdes en la tienda, hay que imprimir las invitaciones y después repartirlas, al traje del novio hay que cogerle de ancho, las botellas de vino y los pomos de refrescos para las mesas tienen que estar ya comprados (dos meses antes), las cajitas quién las va a preparar, quién anima la fiesta, el audio, las luces, el dichoso cake de las fotos”… y más: lo de nunca terminar. ¿Cómo pude olvidar al clásico descapotable? Una tragedia griega.

En realidad me alarma otra cosa. Recuerdo a mis padres, que ya cumplieron bodas de plata, referirse en algún momento a las comodidades y facilidades que les puso en sus manos el Estado para festejar el matrimonio. Dicen que entonces les ofertaban (a precios favorecidos) cajas de cervezas, refrescos, el cake matrimonial, y en las mejores épocas zapatos y ajuar para ambos cónyuges, reservaciones en hoteles para la luna de miel; todo un privilegio.

¿Y qué pasó? ¿Dónde está la Casa de los Novios, que un día también existió? Para hacer los arreglos de los locales alquilados están los cuentapropistas que se dedican a este tipo de actividades, pues no hay opciones estatales, un tanto más económicas, para este fin.

Por eso muchos lo piensan más de dos veces para casarse, pues las ceremonias de casamiento se convirtieron en un cuento de horror. No se trata de tirar la casa por la ventana, al punto de ostentar hasta de lo que no tienes para que sea la mejor boda del pueblo, aunque la ocasión lo amerite, sino de que incluso la más sencilla ceremonia tiende a complicarse.

Las bodas son casi siempre la realización de un sueño; sin embargo, me pregunto si la parafernalia aparejada hoy a ese día trascendente no termina convirtiendo al sueño en pesadilla. Actualmente para casarte con fiesta y todo sabes a qué te atienes. Son hermosos los vestidos de novia… si te hacen feliz.

4:45 pm. - 09/05/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

bety
- 12/01/2017 - 07:54
1
Myrla, lindo escrito. Mi opinión, si los tiempos cambian las tradiciones cambian, ya mucha gente no hace esas bodas ¨con todas las de la ley¨, jeje, casi es imposible. Algo similar ha ocurrido con las fiestas de 15 años, ya casi no se hacen, las muchachitas han cambiado a seguir tirándose las fotos, por tradición, pero a hacer algo discreto en su casa con su familia y alguna amistad muy cercana. Saludos

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